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¿Una luz (eléctrica) al final del túnel?

Luz eléctrica

Red Eléctrica de España ha publicado recientemente el dato avanzado de evolución de la demanda eléctrica en el mes de mayo. Una vez corregidos los efectos de temperatura y calendario, la demanda peninsular creció un 1,4% respecto al mismo mes del año anterior, el primer dato positivo desde diciembre de 2013 y el segundo desde agosto de 2011. Esto confirma la tendencia de aceleración de la demanda eléctrica que se ha venido observando en los últimos meses. Se trata de un dato muy esperanzador por dos razones: primero, porque confirma la recuperación de la economía española y, segundo, porque puede suponer un cierto balón de oxígeno para un sector eléctrico.

La demanda eléctrica ha sido históricamente un importante indicador avanzado de la actividad económica, a la que tiende a seguir de cerca. Los últimos años de crisis no han sido una excepción, y el consumo eléctrico ha ido sufriendo trimestre a trimestre importantes caídas, siguiendo la contracción del producto interior bruto. De hecho, la electricidad ha tendido a caer de una manera más acentuada que el PIB (unos 0,5 puntos porcentuales por debajo) debido a las ganancias de eficiencia energética que España está logrando desde hace ya varios años. Por todo ello, un crecimiento neto de la demanda eléctrica es una señal muy positiva que puede estar confirmando un mayor dinamismo de la economía.

Conviene de todos modos ser aún prudentes respecto a estos datos. Según el Indice Red Eléctrica de grandes consumidores eléctricos, el crecimiento del consumo se está concentrando en el sector industrial (donde viene siendo positivo ya desde septiembre de 2013, alcanzando en abril el +3,6% interanual). Este dato podría estar algo distorsionado por una menor autoproducción de electricidad de la industria en sus plantas de cogeneración, que están viendo recortados sus incentivos en la nueva regulación. En el sector servicios, por el contrario, la demanda eléctrica ha seguido cayendo, aunque a tasas mucho menores que hace un año (un -1,9% interanual en abril frente a casi un -4% en el mismo mes del año anterior), algo similar a lo que las compañías eléctricas vienen observando en el segmento doméstico.

En cualquier caso, la recuperación de la demanda es una noticia muy positiva para el propio sistema eléctrico. El déficit de tarifa generado en los últimos años se vio agravado de una manera muy importante por la caída del consumo. En efecto, los costes fijos (relacionados principalmente con las redes de transporte y distribución y los mecanismos de apoyo a las renovables) representaban tres cuartas partes del coste total del sistema eléctrico, por lo que al caer la demanda se tenían que repartir entre un volumen menor de kilowatios-hora. Esto añadía presión al alza sobre las tarifas, lo que a su vez incitaba de nuevo a la caída de la demanda en un peligroso círculo vicioso. Por el contrario, la perspectiva de un consumo eléctrico de nuevo en crecimiento puede relajar tensiones sobre los precios (y en particular sobre la componente regulada de los mismos), mejorando la competitividad de nuestra economía y fomentando el crecimiento.

En este contexto cobra especial importancia el debate que se está produciendo en el sector respecto a la capacidad de producción a futuro. Actualmente las centrales de generación en España sufren un importante exceso de capacidad que se traduce en bajos niveles de rentabilidad, que están llevando a los operadores considerar la hibernación o el cierre a medio plazo de determinadas plantas. Pero un escenario de recuperación de la demanda combinado con una reducción excesiva de la capacidad puede llevar a situaciones de escasez y fuerte repunte de precios, como está empezando a ocurrir en Reino Unido, donde esta cuestión no se planificó a tiempo. Es por tanto necesario poner en marcha incentivos y mecanismos de mercado que aseguren una rentabilidad suficiente para mantener y modernizar nuestras instalaciones de producción eléctrica más necesarias a futuro.

La incipiente recuperación de la demanda puede por tanto representar una cierta luz al final del oscuro túnel que ha venido atravesando el sector eléctrico en nuestro país, pero va a requerir de un adecuado nivel de diálogo y consenso para asegurar la sostenibilidad del sistema en el medio y largo plazo.

 

Autor: Alberto Martín Rivals, Socio responsable de Energía de KPMG en España.
Fuente El Economista. Publicado el 26 de junio de 2014.

 

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