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Los retos de la innovación española

Por Mariano Antón
on 12. 12. 2016

El ‘Manual de Oslo’, publicado en 2005 por la OCDE y Eurostat, define la innovación como la introducción de cambios o novedades en lo que se hace y cómo se hace, es decir, en la producción de bienes y servicios nuevos, en la mejora de los procesos y sistemas productivos existentes o en la puesta en práctica de nuevos métodos de organización o de ‘marketing’. Es evidente, por tanto, que la innovación se sitúa como un elemento capital para lograr, entre otros objetivos, un desarrollo económico sostenible de los países, un aumento del progreso y bienestar de sus sociedades y una mejora en la competitividad, la productividad y el empleo de sus economías.

En el caso concreto de España, no es ningún secreto que nuestro país sigue adoleciendo de un déficit crónico en inversión en I+D+i respecto a la media europea, una brecha que ha vuelto a ampliarse desde 2010, mermando la competitividad de nuestra economía y constituyendo un serio lastre para su crecimiento futuro. A pesar del esfuerzo que las empresas españolas han realizado en los años de mayor incidencia de la crisis, la inversión en I+D+i del sector privado de la economía española se encuentra sensiblemente por debajo de la media de la UE —aproximadamente, la mitad en términos de PIB— y muy lejos del objetivo establecido en el Programa Marco Europa Horizonte 2020.

Según los datos incluidos en el ‘Informe sobre la situación de la I+D+i en España y su incidencia sobre la competitividad y el empleo’, publicado por el Consejo Económico y Social el año pasado, solo un 20% de las empresas españolas que podrían considerarse innovadoras realizaron actividades de innovación, lo cual probablemente tiene un origen multifactorial, aunque en todo caso muy ligado a las características del mapa empresarial español (menor tamaño medio de las empresas españolas respecto a sus comparables europeas, mayor penetración del sector servicios respecto al industrial y al primario, y peso relativo superior de las actividades industriales con reducida intensidad innovadora).

No sorprende, por tanto, que, una vez superado el largo periodo de deterioro económico ocurrido en España en los últimos años, las empresas de nuestro país hayan puesto de nuevo el foco en la innovación. Así se pone de manifiesto en las conclusiones de la edición 2016 del Barómetro Europeo de la Empresa Familiar, patrocinado por el Instituto de la Empresa Familiar y KPMG, en el que se constata que las empresas familiares españolas confían, cada vez más, en la innovación y el talento como palancas de su crecimiento actual y futuro —tal y como reflejan sus planes de inversión para los próximos años—, aunque sus comparables europeas prevean destinar comparativamente más recursos a las inversiones en innovación y nuevas tecnologías.

En todo caso, es posible ver el futuro con optimismo, porque determinados sectores industriales españoles, como el de la automoción y sus componentes, se han convertido en referentes internacionales en producción y exportación, como consecuencia, entre otros aspectos, de su decidida y sostenida apuesta por la inversión en I+D+i. También es importante que la financiación de la I+D+i no esté a merced de los vaivenes de los ciclos económicos, especialmente en lo que respecta a las administraciones públicas. La disminución generalizada de fondos públicos destinados a la innovación que tuvo lugar en España durante la crisis económica fue de tal envergadura que volvió a situarnos en el furgón de cola de los países europeos más avanzados.

Por todo esto, es vital que los sistemas de incentivos y ayudas fiscales a la innovación sean más accesibles a las pequeñas y medianas empresas, mediante la simplificación de los trámites administrativos, la reducción de los costes económicos y de gestión y la mejora en la disponibilidad de la información, así como en la estabilidad del marco regulatorio aplicable para su obtención, de manera que pueda aumentar gradualmente la escasa experiencia de las pymes españolas en esta materia.

Y, por último, resulta imprescindible que los mecanismos privados de financiación de la innovación (‘venture capital’, incubadoras/aceleradoras, redes de inversores, financiación participativa, etc.) dispongan de un marco estable que les permita desarrollar su actividad para la obtención de retornos proporcionales al riesgo que asumen. En este sentido, aunque la inversión recibida por empresas españolas en fase de desarrollo registró en 2015 un crecimiento del 83% respecto al año anterior y nuestro país continúa ganando visibilidad en el mercado mundial del emprendimiento tecnológico —un ejemplo es el éxito del South Summit del pasado mes de octubre—, todavía están por verse los efectos de las diversas leyes de capital riesgo y financiación participativa que han entrado en vigor en los dos últimos años y su impacto en el desarrollo del ecosistema innovador del país.

 

Autor:  Mariano Antón es director en Deal Advisory de KPMG en España.

Fuente: El Confidencial. 23 de noviembre de 2016

Los pilares en la gestión del conocimiento de un despacho de abogados

Por Juan Manuel Moral
on 30. 09. 2016

La gestión del conocimiento (GC) es esencial en cualquier despacho de abogados, y en especial en los más grandes. No es una frivolidad ni un lujo, es necesario. Sin ser nada nuevo, sorprende ver cómo excelentes despachos no tienen éxito en su implementación, y otros siguen instalados en una idea que apenas ha evolucionado.

Desde mi experiencia ya de muchos años, me gustaría trasladar diez ideas capitales sobre cómo organizar la GC en un despacho moderno.

  1. Es preciso tener un proyecto de GC: Ya que ello asegura que la información fluye entre los abogados, se gestiona adecuadamente, y se transforma en conocimiento disponible que permite trabajar con más calidad y en permanente estado de actualización. Nunca olvidemos que el conocimiento es, después de las personas, el principal activo de un despacho de abogados.
  2. Tener claro lo que es la GC: No puede confundirse la GC con el archivo de documentación y biblioteca. La GC es mucho más que la mera información, requiere que documentalistas profesionales identifiquen y difundan las novedades, con la ayuda de proveedores externos, pero también trabajar junto a abogados y gestionar documentos, tecnología, procesos, pero sobre todo personas. No es sólo conocimiento jurídico, sino de mercados, sectores, etc.
  3. Hay que instalarse en una cultura del conocimiento: Uno de los peores errores es no compartir el conocimiento y las experiencias internamente y permitir atesorarlo individualmente. La GC ha de favorecer una espiral en la que el conocimiento se comparte generosamente y crece de manera automática. Todos deben asimilar las mejores experiencias con los clientes, y también conocer y aprender de los errores.
  4. La GC va de la mano de la práctica profesional: No se trata de una academia o universidad. El objetivo de un moderno centro de GC es desarrollar procesos internos que hagan que el conocimiento sea una palanca de eficiencia a la hora de dar respuesta a las necesidades de los clientes. Los equipos de GC han de trabajar día a día con los abogados, quienes son sus clientes, y no permanecer en su burbuja.
  5. Estructura ligera: Los equipos de GC no pueden ser destinos naturales para los más senior, ni estructuras pesadas. Los gurús van a menos. El conocimiento está on the job, y las organizaciones deben extraerlo del día a día de sus abogados, con un equipo de GC bien dimensionado de forma acorde al tamaño de la Firma, muy motivado, armónicamente encuadrado en la organización y altamente eficaz.
  6. El proyecto debe ser ambicioso: Los proyectos de GC de perfil bajo, que no sean bien concebidos, que no cuenten con la inversión adecuada ni se alineen con la innovación, y que no tengan el apoyo de la dirección, están condenados a morir. La GC ha de ser una apuesta estratégica para las cúpulas directivas, ambiciosa en cuanto a sus metas.
  7. No olvidar que la GC es un factor multiplicador de competencias: Por un lado, a la hora de asimilar rápidamente el conocimiento de quienes se incorporan a la firma, acelerar la maduración profesional de quienes trabajan en ella en sus diferentes niveles, y retener el conocimiento de quienes salen. Por otro, en firmas de alta especialización, la GC aporta a cualquier abogado un barniz esencial de conocimientos jurídicos generales que permite identificar las necesidades de los clientes y dirigirlas a los especialistas.
  8. Hay que conocer lo que se sabe: Un error muy común es no valorar el conocimiento instalado, que siempre es mayor del que se supone en un Despacho que acumula experiencia y diversidad. Hay que identificar al especialista que cuenta con ese conocimiento, para potenciarlo e involucrarlo en el trabajo allí donde más puede aportar. Hablamos de mapas de conocimiento internos.
  9. Tecnología: No ha de olvidarse la ayuda de la tecnología a la hora de analizar, gestionar y hacer disponible el conocimiento. Es una tendencia ineludible y además apasionante, si bien el estado actual de la cuestión es incierto y ha de analizarse cualquier inversión teniendo muy claros los fines que se persiguen, porque no es barato.
  10. Formación: Finalmente, es muy buena idea conectar la GC con la formación y desarrollo, y con las relaciones con universidades, escuelas de negocios y proveedores de información. Todos los esfuerzos deben coordinarse para que sean eficaces a la hora de rentabilizar las inversiones en estos ámbitos.

El entorno de transformación de la industria y la sociedad no es ajeno a las firmas de abogados, quienes deberán adaptar su forma de trabajar en España, bajo una altísima competencia y en un mercado muy maduro. Posiblemente la tendencia post-crisis sea asesorar mejor y a menor coste. En esta línea, la gestión del conocimiento es esencial para conseguir mayor calidad, alineamiento con la innovación y beneficiarse del conocimiento instalado, para no reinventar la rueda a diario y apoyar a los abogados con el mejor conocimiento disponible en su trabajo.

Autor: Juan Manuel Moral es Socio de KPMG Abogados

Ahora o nunca: tres años decisivos para la empresa

Por Cosme Carral
on 08. 09. 2016

Los próximos tres años traerán consigo una transformación sin precedentes y serán mucho más decisivos para la evolución de la economía que los cincuenta anteriores.

La receta del crowdfunding y sus 4 ingredientes esenciales

Por Juan Manuel Moral
on 02. 06. 2016

A inicios del mes de mayo, la Comisión presentó un interesante documento de trabajo sobre el sector del crowdfunding en el ámbito europeo, considerándolo como parte de la política de la Unión de Mercado de Capitales. La lectura de este informe es muy recomendable para aprender qué es el crowdfunding, sus diferentes tipologías, qué volúmenes mueve y qué riesgos encierra, así como para conocer la posición de las instituciones europeas al respecto. La Comisión Europea aprecia que esta actividad alternativa de financiación -enfocada casi exclusivamente para las empresas innovadoras y start-ups– se está desarrollando con gran rapidez, aunque más bien a nivel local o regional, lo que conlleva que, por el momento, no considere necesaria una regulación a nivel comunitario, dejando a los Estados la iniciativa de su regulación.

España ha sido uno de los primeros países en actuar, y así el crowdfunding se ha recogido, por vez primera, en la Ley 5/2015, de 27 de abril, de fomento de la financiación empresarial, donde el término se refiere a una gran variedad de modos de financiación –“plataformas de financiación participativa” (arts. 46 y ss.), cuyo común denominador es el uso de una plataforma tecnológica online para presentar proyectos y recaudar fondos-, aunque en la jerga del mercado se sigan conociendo como crowdfunding. No obstante, en esta norma sólo se regula el funcionamiento de las empresas autorizadas para gestionar plataformas para el equitycrowdfunding (esto es, cuando la inversión se hace a través de la suscripción de acciones o participaciones) y el crowdlending (cuando la financiación se da a través del otorgamiento de préstamos, incluidos los préstamos participativos), mientras que han quedado fuera todas las modalidades basadas en compraventas, préstamos sin intereses, mecenazgo y donaciones, las cuales podrían encontrar desarrollo en la futura Ley de Patrocinio y Mecenazgo.

A la pregunta de cuáles son las ventajas de esta forma de financiación alternativa, el crowdfunding brinda la posibilidad de invertir o contribuir de manera relativamente sencilla, a través de una plataforma tecnológica online, en diferentes proyectos empresariales. En definitiva, es una buena alternativa para conseguir financiación cuando no se puede obtener por los canales tradicionales.

Esta nueva realidad, consecuencia de la aparición de nuevas tecnologías disruptivas, supone un abanico de oportunidades de desarrollo de negocio aún no exploradas –nuevos nichos de mercado u opciones de emprendimiento- que no se quedan en la mera captación de microinversores particulares, en el que juegan un papel determinante 4 pilares fundamentales:

  1. La innovación y su interrelación con el desarrollo del entorno digital: 
    Para presentar en las plataformas el proyecto en cuestión, hay que convertirlo en algo novedoso, atrayendo el interés de la sociedad y así captar fondos de inversores para el proyecto. Una buena gestión de las redes sociales, fomentando la conversación en torno al proyecto, da muestras concretas del interés que el mismo genera y además, da la posibilidad de orientar –si se utilizan los medios y acciones digitales adecuadas- esa conversación al punto que conviene al emprendedor, interactuando con el público objetivo, ya sean potenciales inversores, clientes e incluso competidores.
    Por otro lado, la participación en estas plataformas de financiación participativa lleva aparejado el requerimiento de datos identificativos y de diversa información, que deberá ser tratada y protegida por el propio servicio de crowdfunding.
  2. Emprendimiento y gestión empresarial: 
    El proyecto debe estar no sólo en incubadora, sino maduro o con pretensión de estarlo, al menos, en un medio plazo. Por eso, cuando se presente debe ir acompañado de la explicación de su estrategia e incentivado, por ejemplo, por la posible participación en concursos de capital semilla cuyo objetivo es fomentar la creación y puesta en marcha de nuevos emprendimientos dinámicos con un alto potencial de crecimiento.
  3. Cumplimiento legal y fiscal: 
    No existe regulación legal o fiscal específica para las actividades de crowdfunding que afecte a inversores, patrocinadores, financiadores y receptores de fondos, por lo que los proyectos han de acomodarse a las reglas generales, lo cual en muchos casos es una dificultad porque nuestro ordenamiento no está adaptado a esta nueva figura.
    De este modo, es esencial la plena observancia del Derecho Mercantil (contratos bien conformados, derecho societario aplicable a socios y prestamistas,…), de la normativa de protección de datos o de prevención de blanqueo de capitales.
    En materia fiscal resulta clave el encuadramiento de cada proyecto, y ya una serie de consultas tributarias han ido marcando el camino (V2831/13; V3672/13; V3942/15; V0715/16 y V1758/16).
    Así, son cuestiones centrales el aprovechamiento de beneficios y deducciones en las aportaciones gratuitas (que tributarían como donación si los percibe una persona física), el sometimiento al IVA cuando existan contraprestaciones a las entregas de dinero, que convierten al promotor en empresario (siendo especialmente compleja la cuestión cuando se trata de “recompensas”), y si las aportaciones se configuran como la inversión en el capital o fondos propios de un start-up, o bien como un préstamo que ha de reembolsarse, deben cumplirse las regulaciones mercantiles y fiscales que afectan a la identificación y trazabilidad de la inversión, retenciones en caso de pago de intereses o dividendos, posibles deducciones fiscales para los socios o partícipes que fomenten su participación en estos proyectos empresariales, etc.
    Por lo que afecta a los promotores de plataformas, también han de gestionar un marco legal y fiscal exigente para su actividad, que se ha calificado como un servicio prestado por vía electrónica, sujeto y no exento de IVA, no susceptible de asimilarse a un servicio exento de gestión financiera.
    Es un error pensar que un emprendedor puede lanzar un crowdfunding sin tener un completo asesoramiento legal y fiscal previo. Omitirlo le hará incluir en riesgos y contingencias, y en cambio conocerlo puede abrirle oportunidades y beneficios que la normativa incorpora de forma general.
  4. Lograr la financiación de los inversores: 
    En definitiva es de lo que se trata, pero como hemos visto, no sólo es esto y para conseguir el éxito deben darse de manera permanente y continuada los tres anteriores elementos.

Sería deseable el desarrollo en España de una normativa que fomentase el crowdfunding, para situarnos como un país atractivo para atraer a promotores de estos proyectos, que recordemos, pueden gestionarse electrónicamente desde cualquier lugar. La incorporación de beneficios fiscales específicos y selectivos (modelo Job Acts en EEUU), el fomento de nuevas vías de financiación pública o privadas para ayudar a los start-ups, o una legislación liberal (modelo británico), garantista pero no intervencionista, son las tres palancas que podrían situar a nuestro país como un atractivo polo de desarrollo mundial de esta nueva realidad. Si se quiere actuar, ha de hacerse pronto, para no perder el tren de la innovación y la transformación digital ante esta nueva realidad.

Juan Manuel Moral, Socio de KPMG Abogados

Tomar la delantera al cambio

Por Fernando Serrate
on 31. 05. 2016

Política, empresa y sociedad son tres elementos que en la actualidad tienen una enorme vinculación y que requieren de una adecuada combinación para afrontar los retos venideros. No es de extrañar que sobre estos tres conceptos haya girado la trigésimo segunda reunión anual del Círculo de Economía, que bajo la presidencia de Antón Costas se ha convertido en un foro de referencia para poner en común la visión de empresarios, políticos y representantes de la sociedad civil.

El momento actual está definido por una gran dosis de incertidumbre ante la que los empresarios siguen mostrando un moderado optimismo, tal y como muestra el informe Perspectivas España, presentado recientemente por KPMG. El periodo de indefinición política añade incertidumbre al contexto económico, donde además impactan señales de alerta procedentes, en su mayoría, de las regiones emergentes.

Las tensiones geopolíticas (entendidas como tal los procesos electorales, conflictos internacionales, crisis migratorias o el referéndum de salida de la Unión Europea que celebrará el Reino Unido) y el débil crecimiento de la zona euro se suman a este complejo cóctel, que requiere de un debate profundo para afrontar las amenazas identificadas.

No hay que olvidar que la propia evolución de la sociedad hace ya de por sí complicado el éxito empresarial. El impacto disruptivo de las nuevas tecnológicas ha obligado a repensar los modelos de negocio de cualquier compañía, con independencia del sector en el que opera, y en ningún caso la adaptación a este nuevo entorno va a resultar sencilla.

Los consumidores y sus hábitos han cambiado. La aparición de nuevos competidores digitales con estructuras más livianas ha revolucionado los parámetros de la competitividad, obligando a las empresas tradicionales a adoptar estas nuevas herramientas y procesos para ganar en eficiencia. Además, la mayor carga regulatoria complica la necesaria simbiosis entre el legítimo fin que persigue -la protección al consumidor y la capacidad de las organizaciones para soportarla.

“A la iniciativa privada debe sumarse una voluntad pública y social que requiere de consenso y responsabilidad para afrontar los cambios”

Transformar la compañía para adaptarla a estas nuevas exigencias es la primera prioridad estratégica señalada por los empresarios y directivos en el informe antes mencionado y, visto lo anterior, no extraña que así sea. Pero no hay que olvidar que a la iniciativa privada debe sumarse una voluntad pública y social que requiere de un gran consenso y responsabilidad para tomar la delantera al cambio que se avecina.

Por ejemplo, con un gran pacto para impulsar la innovación, una de las asignaturas pendientes de España, tal y como acaba de evidenciar la Fundación Cotec en su informe sobre I+D+i. O apostando por un modelo educativo que mejore la empleabilidad de nuestros jóvenes y contribuya a medio y largo plazo a resolver los problemas de paro y pobreza social que lamentablemente sigue sufriendo nuestro país.

“Un gran pacto para impulsar la innovación es una de las asignaturas pendientes así como un modelo educativo que mejore la empleabilidad”

Tampoco debemos olvidarnos del necesario acuerdo que necesita España para afrontar el reto demográfico y la sostenibilidad del Estado de bienestar. El envejecimiento de la población es una tendencia casi estructural de los países desarrollados cuyas consecuencias deben empezar a abordarse desde todas las perspectivas, con un claro foco en la viabilidad de las pensiones y el sistema sanitario.

De alguna manera esta reunión del Círculo de Economía ha tenido como objetivo aportar algo de luz sobre estas cuestiones, aprovechando la oportunidad única de juntar en un mismo foro a muchos de los que tienen una especial responsabilidad a la hora de abordar estos desafíos. Actuar en la dirección correcta ayudará a transformarlos en oportunidades.

Fernando Serrate, socio responsable de KPMG en Catalunya.

Fuente: La Vanguardia. Publicado el 29 de mayo de 2016

El sector de la Moda en España: apuestas para 2020

Por Luis Lara
on 04. 12. 2015

El sector de la Moda es clave en España por su peso en la economía, por su crecimiento y por ser gran generador de empleo. Esta industria, que incluye los mercados de confección, calzado y accesorios, tanto en su vertiente productiva como en la de comercialización, supone casi el 3% del PIB y en términos de exportaciones es la cuarta más exportadora, con un 8% del total y una progresión por encima de la media en los últimos años, a pesar de la crisis.

Estas cifras ponen de manifiesto la relevancia del sector de la Moda en la economía española. Sin embargo, el potencial es mucho mayor y pueden tomarse algunas iniciativas para lograr que en los próximos años la aportación al PIB y el empleo generado se dupliquen.

Por un lado, aquéllos que han basado el crecimiento sólo en la apertura de puntos de venta (propios, franquiciados, multimarca, etcétera), tendrán que pasar a centrarse en maximizar la venta por metro cuadrado o por unidad de venta.

Si se gestionan múltiples canales, se tendrá que lograr una verdadera omnicanalidad, pues el cliente espera una única experiencia de marca, comprando online o en la tienda y recogiendo el producto donde quiera y entregándolo, si hay problemas, en cualquier punto de venta.

Es necesario que el sector haga una apuesta fuerte por la innovación, la calidad y por hacer marca, elevando cada vez más el listón de exigencia dentro de cada empresa. Lo fácil durante estos años de crisis hubiera sido reducir el nivel de calidad y, con ello, bajar los precios, pero los ganadores han optado por continuar innovando y seguir creciendo.

Además, es importante que se invierta en el “time-from-market”, la capacidad de reacción ante las respuestas del mercado. Los mejores ya han sido capaces de desarrollar un sofisticado sistema de recogida de información en las tiendas, usando tecnología, o simplemente visitando más las tiendas y hablando con los vendedores.

Por otro lado, el sector de la Moda tendrá que ser más exigente con la expansión internacional. No basta con poner puntos en el mapa para cada tienda o cliente que conseguimos, sino que hay que trabajar para que la productividad de los mismos sea mayor.

El “Made in Spain” es importante: muchas empresas están volviendo a fabricar en España, de forma que se conseguirá mayor flexibilidad de mercado. Sin embargo, de cara al futuro, los nuevos consumidores de moda se preocupan no sólo de dónde se ha fabricado, sino también del “cómo”, es decir, qué valores representa cada marca.

Se necesita volumen y tamaño para hacer frente a estos retos pero solo 16 empresas españolas superan los 100 millones de euros de facturación, y la mayoría de nuestras compañías no llegan a los 50. En este sentido, será imprescindible abandonar el “minifundismo empresarial” y unir fuerzas con otras empresas, potenciando la gestión y la facilidad de financiación para el crecimiento.

Para todo lo anterior es necesario construir sobre el talento que tenemos e incorporar personas que aporten los conocimientos y, sobre todo, la actitud para ser ganadores. Este último punto será determinante: aquellas empresas que consigan desarrollar, atraer y retener talento tendrán ventaja sobre las demás. Para ello, no basta con nuestro valor “marca consumidor”, sino que habrá que desarrollar un plan diferencial de “marca empleador”, que sirva de atracción, con una hoja de ruta clara de evaluación y crecimiento dentro de la empresa y una voluntad decidida de buscar un estilo de gestión basado en la asunción de responsabilidades y la colaboración para conseguir los resultados.

Autor: Luis Lara, Senior Advisor de KPMG Fashion

Artículo publicado originalmente La Voz de Galicia el 29 de noviembre de 2015

La innovación, prioridad de los directivos

Por Hilario Albarracín
on 22. 09. 2015

¿Qué le pediría al máximo representante del Gobierno si tuviera la oportunidad de reunirse con él? Ésa es la pregunta que lanzamos desde KPMG a medio centenar de primeros ejecutivos (CEOs por sus siglas en inglés) españoles y sus respuestas dan una buena indicación de cuáles son sus principales preocupaciones de cara al futuro: más de uno de cada cuatro cree que la mayor prioridad del Ejecutivo debería ser fomentar la innovación.

La economía española está inmersa en un proceso de transformación sin precedentes en el último siglo. La irrupción de las nuevas tecnologías, sumada a nuevos hábitos de consumo, un entorno globalizado cada vez más competitivo y un cambio sustancial en la cultura empresarial obliga a las empresas a acometer cambios estructurales en el diseño y la estrategia de sus negocios.

Hay otra prueba incontestable de que los primeros ejecutivos españoles piensan en la innovación como principal palanca de transformación de sus empresas. Según el mencionado informe (Global CEO Outlook), el 50% de los directivos considera que el puesto de Director de Innovación será el más relevante en sus organizaciones durante los próximos tres años.

La innovación siempre ha estado unida a la implementación de nuevas tecnologías, pero esa relación es ahora mucho más estrecha. Prácticamente todos los sectores están viviendo una revolución en el modo en que operan con sus proveedores, gestionan sus cadenas de producción y se relacionan con los clientes hasta el punto de que la mayoría de los directivos encuestados (un 56%) asegura que su empresa se transformará en otra significativamente distinta a la que es ahora antes de 2019.

Esos cambios, en los que indudablemente la tecnología desempeñará un papel decisivo, afectarán al modelo organizativo de las empresas –nuevas estructuras de personal y mejor aprovechamiento de los recursos humanos-, la cadena de producción y las estrategias comerciales, a través de nuevos canales de venta.

La adecuada utilización del Big Data también será un factor clave a la hora de marcar la supervivencia de las empresas en un entorno donde los datos son información y la información, poder. El último informe de la Online Business School (OBS) sobre esta materia ilustra muy bien la importancia del conocimiento en la nueva era tecnológica: en los últimos 10 años se ha creado más información que en toda la historia de la humanidad y cada minuto se transfieren más de 1.570 terabytes de información en el mundo.

Resulta necesario que las autoridades públicas impulsen nuevas medidas para redireccionar el crecimiento económico hacia sectores de alto valor añadido y con un importante componente tecnológico. Según los datos de la oficina estadística de la Unión Europea (Eurostat), la inversión en I+D+i en España en el año 2013 (últimos datos disponibles) representaba el 1,24% del PIB, situando a nuestro país significativamente por debajo de la media comunitaria (2,01%) y lejos aún del objetivo del 3% fijado en la Estrategia 2020.

Hay, por tanto, un gran margen de mejora en el terreno de la innovación. La buena noticia es que existe un pleno convencimiento entre los altos directivos españoles en que ésta debe ser la dirección a seguir.

Autor: Hilario Albarracín es consejero delegado de KPMG en España

Fuente: El Mundo. Publicado el 20 de septiembre de 2015

Bienvenido septiembre: sé generoso y ten valor

Por Esther Fernández
on 02. 09. 2015

Si has tenido la suerte de poder disfrutar de unas seguro que merecidas vacaciones, estarás en ese momento en el que te enfrentas de nuevo al día a día. La vuelta a la rutina hasta se agradece, un poco de orden tampoco le hace mal a nadie. Y si además el tiempo acompaña con algunas nubes y algo de lluvia, mejor que mejor para despejar la mente del exceso de sol.

Seguro que en algún momento de esa “vuelta al trabajo” una idea nueva, un propósito distinto, un destello de algo diferente pasa, aunque sea fugaz, por tu cabeza. Y cuando eso ocurre tienes dos opciones.

La opción fácil: dejarlo pasar; porque te puede la pereza de la vuelta y porque esa rutina (que se agradece) te acomoda en tu silla. Te pones a limpiar el correo, a responder e-mails, a retomar cosas que dejaste pendientes antes de irte. Y poco a poco, sin apenas darte cuenta te has sumergido de nuevo en el mismo océano que dejaste cuando te fuiste. Ahí te mueves como pez en al agua, tus tareas son viejos conocidos con los que te sientes confortable, la rueda sigue girando igual que antes y todo sigue su curso. Cuando te des cuenta estarás pensando en la cena de nochebuena y habrán pasado casi cuatro meses. Meses de intenso trabajo, eso seguro, de miles de cosas por hacer, de no tener tiempo para nada… pero ¿habrá cambiado algo de lo que haces, o seguirás corriendo dentro de la rueda?

Si te paras a pensar, seguro que la idea de estar corriendo sin parar los siguientes 11 meses dentro de una rueda que no te lleva a ningún sitio no es precisamente atractiva.

Pero ¿y si en lugar de la opción fácil optas por la opción valiente? Yo la llamo así porque supone esfuerzo, dedicación, generosidad y valor; como casi todo en la vida.

Quiero hacer un paréntesis en este punto. Lo bueno de tener niños pequeños es que, quieras o no, ves películas de niños pequeños. Casi todas encierran un mensaje, algo que cala en aquellos que la ven, sean pequeños o no. “Sé generosa y ten valor”, es lo que su madre a punto de morir le dice a Ella (antes de convertirse en Cenicienta). Y eso marcará el curso de su vida y le dará fuerza para enfrentarse a las dificultades. Con eso me quedo.

La opción valiente: volvamos a ese momento en el que una idea nueva, un propósito distinto, un destello de algo diferente pasa por tu cabeza. ¿Qué ocurriría si atrapas esa idea por un momento y le dedicas algo de tiempo? Escríbela en un papel, en tu móvil, en una servilleta, en la tablet, en la lista de la compra… grábala en tu cabeza… donde sea…pero no la dejes escapar. ¿La tienes? Ya sé que es solo una idea….y seguro que pensarás que no tiene sentido, que no se puede hacer, que no es fácil cambiar las cosas, que…que…que…

Este el momento de ser generoso y tener valor. Ser generoso por dedicar tu tiempo y tu esfuerzo a una idea que puede hacer que las cosas cambien, mejoren o progresen para todos, y tener valor para llevarla a cabo, para trabajar duro, para superar los obstáculos o cuando menos, para hacer todo lo que esté en tu mano para conseguirlo.

Dedícale tiempo, desarrolla tu idea, compártela con aquellas personas que pueden aportarte una opinión crítica constructiva, personas en las que confías y que valoras profesionalmente. Trabájala, dale vueltas, mírala desde fuera, desde arriba, desde abajo, dibújala, cuéntasela a alguien que no tenga nada que ver con tu trabajo y date cuenta de si eres capaz de explicarla. Traza un plan, piensa en que necesitas para ponerla en marcha y pide ayuda si la necesitas.

Estoy segura que parte del tiempo que vas a dedicar la primera semana de trabajo a leer correos atrasados, ponerte al día en las redes sociales, tomar algún que otro café, tramitar facturas, ordenar documentos o lo que sea que estés haciendo…, puedes dedicarlo a TU IDEA. Porque desarrollar tu idea también es trabajar y porque innovar y hacerlo cada vez mejor es también tu responsabilidad.

Bienvenido septiembre y sus nuevas ideas fruto del descanso, del sol, de la perspectiva, del mar, de la montaña… de donde vengan. Han llegado para quedarse.

Más confianza para una economía en plena transformación

Por John Scott
on 27. 07. 2015

Después de duros años de crisis marcados por ajustes fiscales, un largo proceso de desendeudamiento que aún continúa y una gran transformación regulatoria, la economía española encara un cambio de ciclo, que se traslada en un aumento de la confianza de directivos e inversores.

Los distintos indicadores presentan unas perspectivas de crecimiento mucho más esperanzadoras. Tal y como refleja el informe Global CEO Outlook que ha realizado KPMG, entrevistando a más de 1.200 primeros ejecutivos de empresas de todo el mundo, los directivos españoles son los segundos más optimistas con la evolución de la economía y sus negocios, sólo superados por los chinos. Esa mejora de la confianza se materializa en que siete de cada diez consejeros delegados españoles esperan crear puestos de trabajo en los próximos tres años.

Las nuevas perspectivas no sólo indican un mayor crecimiento, también apuntan a una transformación de los modelos de negocio donde la innovación y la expansión internacional se convierten en eje fundamental para su desarrollo.

En este nuevo contexto, la confianza será el mayor activo para lograr estabilidad y atraer inversiones. Para ello, la función de la auditoría y su regulación son de gran transcendencia. En este sentido, la reciente Ley de Auditoría aprobada por las Cortes incorpora algunas novedades que suponen un impulso de la calidad de la información que las empresas transmiten al mercado, aunque no logra dar respuesta a las mayores expectativas de los grupos de interés, que demandan ampliar el campo de actuación del auditor para proporcionar mayor grado de seguridad.

Será necesario, por tanto, seguir avanzando y apostar porque la regulación amplíe el alcance del trabajo de los revisores de cuentas, con una visión más prospectiva e integral -sobre la estrategia, riesgos, sostenibilidad,…-. En este sentido vemos muy positivo la tendencia al informe integrado.

La nueva regulación, que otorga al auditor un papel más relevante en la configuración de una adecuada cultura de gobierno corporativo, incide en los valores de independencia y objetividad coherentes con los últimos cambios legislativos encaminados a mejorar la gobernanza de las empresas, como la reforma de la Ley de Sociedades de Capital o las recomendaciones del Código de Buen Gobierno de la CNMV.

Todas estas normas apuestan por fomentar la transparencia como base para impulsar un nuevo ciclo de transformación de las compañías y de crecimiento económico sostenible. Para ello, resultará clave el trabajo del auditor para seguir aportando confianza y contribuir a la mejora de la calidad de la información que proporcionan las compañías al mercado.

 

Autor: John Scott, Presidente de KPMG en España y de KPMG en EMA (Europa, Oriente Próximo, África y Sur de Asia) y Vicepresidente Global de KPMG

Fuente: El País Negocios. Publicado el 26 de julio de 2015

 

 

¿Cómo monitorizar la innovación terapéutica en los medicamentos?

Por José Antonio Hernández
on 29. 06. 2015

El mercado farmacéutico ha estado muy convulso en los últimos años. La necesidad de las Administraciones de controlar el crecimiento del gasto sanitario derivado de una menor disponibilidad presupuestaria por la crisis económica ha puesto el foco de forma importante en conseguir estabilizar y, en último término, bajar el gasto farmacéutico. Esta no ha sido sólo una iniciativa a nivel nacional. Gran parte de los países europeos, como Alemania, Grecia, Portugal, Irlanda y el Reino Unido, han emprendido acciones y reformas de contención del presupuesto destinado a los medicamentos.

Múltiples han sido las medidas de racionalización del gasto farmacéutico: reducción de precios de forma unilateral, pérdida acelerada de patentes, incremento de la tasa de penetración del genérico, etc. Y, en general, no han supuesto un impacto directo en los ciudadanos, salvo el retraso en el acceso a la innovación.

En los últimos tiempos se ha producido un incremento del lanzamiento de fármacos de alto impacto económico para los sistemas de salud que, aunque han cumplido los requerimientos de autorización de las agencias regulatorias, generaban incertidumbre sobre los resultados de la práctica clínica real. Esto ha hecho que se hayan buscado esquemas de regulación del precio de los medicamentos que aporten un mayor equilibrio entre el precio que paga la Sanidad Pública de los distintos países y el valor real del medicamento que se está adquiriendo. Al modelo tradicional que asigna un precio fijo a un medicamento se suman en algunos países los llamados IMP (Innovative Model Pricing), en los cuales el precio varía en función de su valor terapéutico (añadido), de la variación de su efectividad o de su razón coste-efectividad en dependencia de las indicaciones o de los subgrupos de pacientes a tratar.

Europa concentra la mayoría de los modelos innovadores de precios, a pesar de que el primer contrato que vincula la financiación a los resultados surgió en Canadá en 1993 para una enfermedad rara (Enfermedad de Gaucher). Después ha habido un desarrollo desigual de este tipo de modelos en el mundo. En la actualidad destacan Reino Unido, como país de referencia en la aplicación de modelos innovadores de financiación de fármacos, e Italia, con diversos acuerdos innovadores de precios en marcha en su sistema de salud muy focalizados al ámbito de la oncología. Otros países con ejemplos relevantes de fármacos en modelos innovadores de precios son Estados Unidos, Australia y Suecia. En España, en el último año, se ha impulsado un elevado número de modelos, sobre todo desde el gobierno central.

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Aunque este tipo de modelos se suelen aplicar a una serie muy limitada de áreas terapéuticas, en KPMG hemos identificado hasta 17 de ellas con algún modelo diseñado e implementado a nivel internacional. Oncología es el área estrella, con cerca de un 50% de los modelos a nivel mundial. Psiquiatría/Neurología, Reumatología/Inmunología y Endocrinología suponen alrededor de un 7-8% del total cada una. En general, son modelos aplicados a medicamentos que tratan patologías raras, graves y/o crónicas o necesidades clínicas no cubiertas. Además, suelen ser tratamientos que aprobados de forma acelerada por las autoridades competentes, por lo que generan cierta incertidumbre en la respuesta clínica real sobre la obtenida en los ensayos clínicos. Otra característica importante es que en muchos de ellos el impacto presupuestario para el pagador es muy relevante.

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El equilibrio que se está buscando por los diferentes agentes con el fin de mantener la mejora de los resultados en salud de la población en un entorno económicamente sostenible no solo puede basarse en el establecimiento de mecanismos de financiación más eficientes entre el pagador y el laboratorio en la incorporación de la innovación, sino que debe ser acompañado por herramientas de evaluación que permitan valorar el resultado real de los IMP puestos en marcha. Hasta ahora en España nos hemos encontrado con múltiples barreras a la hora de poner en marcha los IMP:

  • Modelo de retribución no equilibrado: prácticamente todos los modelos analizados establecen una política de retribución basada en penalizaciones. A partir de un precio determinado, se acuerdan determinados descuentos o reingresos por parte de la farmacéutica si no se alcanzan los objetivos comprometidos. Se trata de un modelo “desigual” donde se “penaliza por incumplir”, en lugar de “bonificar por cumplir”. Sería muy positivo evolucionar, por tanto, hacia un modelo alternativo y más equilibrado, en el que a partir de un precio determinado se acuerden incrementos o bonificaciones a los ingresos si se alcanzan o sobrepasan los resultados esperados.
  • Disparidad entre los resultados esperados y los finalmente alcanzados: la mayoría de las críticas que se recogen contra los modelos innovadores de precios hacen alusión a las elevadas diferencias observadas entre los resultados alcanzados en los ensayos clínicos y los resultados finalmente alcanzados.
  • Medición de resultados imprecisa, ineficaz y costosa: derivado de la ausencia de indicadores fiables, objetivos y medibles de manera efectiva, que garanticen el control del desarrollo del modelo, y de sistemas de medición ineficaces, que no permiten monitorizar los tratamientos de los pacientes de forma ágil, y suponen una carga de trabajo administrativo adicional para el seguimiento del modelo.

En España la monitorización de este tipo de acuerdos se está realizando de una manera puntual y poco sistematizada, ya que por un lado generan procesos administrativos y financieros poco habituales para la Administración y además surgen limitaciones desde el punto de vista de la confidencialidad y la protección de datos de los pacientes. Sin embargo, hay consenso en el sector respecto a la necesidad de poner en marcha un registro estatal o autonómico que posibilite el correcto acceso al tratamiento por parte de los pacientes y el seguimiento económico y de resultados de los IMP para las innovaciones terapéuticas. Este registro se configura como la clave de bóveda que va a soportar la generalización en el desarrollo de este tipo de acuerdos; es decir, facilitará  la rápida aprobación e incorporación de la innovación terapéutica y posibilitará la generación de un conocimiento que permita una mejor y más adaptada toma de decisiones en relación a la fijación de precios y financiación de la innovación terapéutica por parte de la Administración Sanitaria. De hecho, mostrará de una manera fehaciente el impacto de un fármaco en condiciones de práctica clínica real, y no solo en las condiciones controladas o limitadas en las que se desarrollan en muchos casos los ensayos clínicos.

Este registro debe tener unas características muy concretas: ser claro y participativo; basarse en una metodología robusta y consensuada entre los agentes que intervienen en el IMP; riguroso, al basarse en unas fuentes de información fiables que imposibiliten la generación de incertidumbres respecto a los datos utilizados; trasparente y accesible en su información para los agentes públicos y privados, pero adecuándose a la legislación de protección de datos personales que afecta al ámbito de la salud.

Asimismo, debe dar respuesta a una serie de necesidades muy concretas de los IMP, como asegurar la equidad en el acceso a los tratamientos por parte de los pacientes o reducir la variabilidad y la heterogeneidad en su aplicación. Adicionalmente, debe permitir el seguimiento en todo momento de la situación del IMP, tanto desde el punto de vista del número de pacientes que han accedido al tratamiento o que se están tratando como las características de los mismos y el impacto y los resultados del tratamiento. Será la base, por tanto, de la realización de estudios de datos reales sobre la práctica clínica, determinando el impacto de un nuevo fármaco en los pacientes, en los costes de abordaje de la patología y en la mejora de la eficiencia respecto a los estándares de tratamiento previos a la introducción del nuevo fármaco. Además es importante que sea fiable, comparable y evite y limite la necesidad de otros mecanismos de evaluación o de duplicidades en la misma. En resumen, debe ser un mecanismo que asegure un adecuado análisis del valor terapéutico incremental de la innovación y del coste-eficiencia de la misma.

La importancia de este tipo de registros de cara a disponer de mecanismos de acceso a la innovación terapéutica es clara. Y ello independientemente de las dificultades de su puesta en marcha, sea por las limitaciones de los sistemas de información actuales (ya que en muchos casos los datos que recogen de manera rutinaria no incluyen el detalle necesario para monitorizar los IMP) o por el impacto en los profesionales (ya que hace necesario un mayor tiempo de dedicación para justificar el tratamiento y detallar de una manera más concreta las características del paciente, su evolución y su respuesta al tratamiento).

Los IMP no son el futuro en el acceso a la innovación, son ya una realidad a nivel mundial, incluida España. Por ello, tanto la Administración como los agentes privados que participan en estos modelos tienen que tener como prioridad la puesta en marcha de los sistemas de registros que faciliten la operativa y el seguimiento de los IMP.

Autor: José Antonio Hernández. Senior Manager de Life Sciences & Health de Advisory de KPMG en España

Fuente: PMFarma. Publicado el 21 de junio de 2015

Sobre el proyecto Nova de Google

Por José Ramón Vega
on 07. 04. 2015

Google anunció recientemente en el Mobile World Congress de Barcelona el próximo lanzamiento de su proyecto Nova. Básicamente, éste consistirá en un operador móvil virtual con ciertas características innovadoras como, por ejemplo, que el terminal no estará ligado a una única red y se apoyará siempre en la mejor red disponible en cada momento, móvil o wifi, y restablecerá las llamadas de forma automática sin intervención manual del usuario. En principio, el proyecto se lanzará este año en Estados Unidos, aunque es posible que otros países le sigan. Además este lanzamiento podría apoyarse en un nuevo terminal.

Como es bien sabido, en los últimos años, los operadores de telecomunicaciones tradicionales y las compañías tecnológicas como Google, han mantenido un pulso sobre el rol de cada uno y sobre las diferentes regulaciones y diferentes condiciones de mercado a las que están sometidos dentro del contexto de la comunicación.

Por ello conviene analizar con detalle esta iniciativa de Google, que aunque es una compañía que se caracteriza por sus proyectos de innovación, y ya ha realizado proyectos en el campo de la infraestructura de telecomunicaciones, como el proyecto Fiber. En este caso concreto, puede tener consecuencias más transformadoras en el sector de las telecomunicaciones, que una vez más, demuestra su dinámica y continua evolución, difícilmente comparable a otros sectores.

No cabe duda de que ambas industrias, de una vitalidad constante, comparten, en el caso de la comunicación, objetivos pero con estrategias muy diferentes. Por un lado, los operadores de telecomunicaciones necesitan, para vender sus servicios, invertir continuamente fuertes cantidades de dinero en infraestructuras, redes, licencias, etc., que necesitan rentabilizar con la venta de accesos y, a poder ser, con más servicios, cómo la televisión. Las empresas tecnológicas, por su parte, no necesitan realizar esas inversiones, y lo que realmente demandan es que las comunicaciones lleguen a cuanta más población mejor. La rentabilidad la consiguen a través de la venta de los servicios que ya tienen. Favorecer el acceso es positivo para ellas, aunque no lo rentabilicen directamente, teniendo en cuenta además que se encuentran en posiciones financieras muy desahogadas y, en el caso concreto de las estadounidenses, con una fortaleza del dólar que les permitirá, llegado el caso, realizar inversiones considerables.

Por otro lado y aunque las dos industrias tienen una fuerte componente de innovación que transforman el sector, las empresas tecnológicas, sin embargo, sí pueden reinventar modelos de una forma más disruptiva, más ágil, por no tener todos esos activos de hardware y de red. Además, el conocimiento y el control de la tecnología de los terminales es un punto muy importante ya que realmente pueden modificar aspectos clave que impactan directamente en la experiencia del cliente. Los intentos de los operadores de lanzar sistemas operativos alternativos, para crear alternativas sostenibles y competitivas con Android e IOs, no parece que hayan tenido todavía suficiente éxito, al menos hasta el momento.

Pero un aspecto muy relevante a la hora de analizar esta iniciativa es la posición relativa respecto al cliente y la información que de él se puede recopilar, de sus hábitos y su comportamiento. Las empresas de telecomunicaciones tienen una gran cantidad de datos del cliente que ya están utilizando y que explotarán cada vez más en el futuro. Las empresas tecnológicas también tienen a su vez su propia información, pero situarse más cerca del usuario, dando un salto sobre las diferentes redes, puede ser una buena manera de incrementar y/o utilizar esos datos de los que disponen actualmente.

Por todo ello, la creación de este operador móvil virtual por parte de Google, con las características mencionadas, siempre y cuando consigan realmente mejorar la experiencia del cliente, puede ser un movimiento significativo para toda la industria. Seguro que todo el sector estará muy pendiente de cómo esta experiencia se desarrolla en el futuro.

Autor: José Ramón Vega, Director en el área de Telecomunicaciones de KPMG en España

Fuente: Cinco Días. Publicado el 6 de abril de 2015

 

Ecoeficiencia, una oportunidad para España

Por Alberto Martín
on 23. 01. 2015

El término ecoeficiencia, acuñado a principios de los años 90, se basa en la idea de producir más bienes y servicios utilizando menos recursos energéticos y materiales, logrando así menor impacto en el medio ambiente y menores costes. Va por lo tanto un paso más allá de las ideas tradicionales del ecologismo, basadas en utilizar energías y materias primas menos contaminantes, añadiendo la noción del incremento de la productividad en su uso para compatibilizar desarrollo y sostenibilidad.

Este concepto puede ser de gran utilidad para Europa en los próximos años. En un continente donde escasean tanto las fuentes autóctonas de energía como los yacimientos de materias primas, la ecoeficiencia puede ofrecer competitividad, responsabilidad ambiental y creación de empleo a través de sus palancas clave de actuación: la eficiencia energética, la reducción de residuos y el reciclaje.

La UE estima que la eficiencia energética podría suponer una reducción de costes de 1.000 euros por habitante y año en Europa, incrementando la productividad y ayudando a crear más de 2 millones de puestos de trabajo. En cuanto a la gestión de residuos, las nuevas metas en niveles de reciclaje de la Unión para 2030 pueden suponer la creación de 580.000 nuevos empleos.

En España confluyen cuatro factores que crean unas condiciones especialmente favorables al desarrollo de la ecoeficiencia y hacen de nuestro país uno de los que más oportunidades presentan en este ámbito.

Primero, la escasez de recursos autóctonos es especialmente acentuada en el caso de España, que se ve obligada a importar un porcentaje muy elevado de la energía y materiales que consume.

En segundo lugar, el potencial de mejora de emisiones vía desarrollo de las renovables ya ha sido muy aprovechado en la última década, hasta el punto de convertirnos en uno de los países europeos con mayor participación de estas tecnologías en la producción de electricidad, pero también con un mayor coste para los consumidores.

En tercer lugar, España presenta unos niveles de eficiencia en el uso de la energía y de las materias primas muy alejados de las mejores prácticas europeas. Nuestra intensidad energética era en 2012 de 136 kg equivalentes de petróleo por cada 1.000 euros de PIB, un 6% más que un país tan industrial como Alemania y más de un 35% por encima de los países más eficientes como Dinamarca o Reino Unido.

En cuanto a nuestra intensidad en el uso de materiales, las últimas cifras publicadas por la Agencia Europea de la Energía nos daban un nivel de consumo directo de 1,26 kg de materiales por euro de PIB, un 32% por encima de la media de la UE y un 70% por encima de Alemania y Reino Unido. Finalmente, las actividades relacionadas con la mejora de la eficiencia energética y el reciclaje son muy intensivas en mano de obra, factor que un país con nuestra tasa de paro puede movilizar en abundancia.

La captura del potencial de crecimiento que supone la ecoeficiencia en nuestro país va a depender de un trabajo conjunto de las administraciones públicas y del sector privado. Por una parte, queda mucho desarrollo normativo pendiente, empezando por la trasposición de la Directiva Europea de Eficiencia Energética cuyo plazo vencía en junio del año pasado y que sólo se ha realizado de manera parcial.

En materia de reciclaje, es necesaria una actuación más decidida en ámbitos donde estamos por debajo de las mejores prácticas europeas, como el reciclaje de baterías o el aprovechamiento energético de residuos. También va a ser muy relevante el uso que se dé a los nuevos mecanismos de financiación como el Fondo Nacional de Eficiencia Energética, que puede jugar un papel clave en ámbitos como la rehabilitación energética de viviendas.

Por otra parte, el sector privado está comenzando a tomar conciencia de la enorme oportunidad de negocio que puede representar la ecoeficiencia. Las compañías energéticas observan con atención la experiencia de algunas de sus homólogas europeas, que están consiguiendo la paradoja de hacer negocio con la reducción de consumo de sus clientes.

Algunos bancos han entendido ya el potencial de negocio de financiar las inversiones en eficiencia energética de las empresas o los planes de negocio de proyectos innovadores de reciclaje. Para todo ello va a ser clave la innovación en tecnología y en modelos de negocio que hagan realidad las enormes posibilidades que abre la ecoeficiencia en nuestro país.

Autor: Alberto Martín Rivals, Socio responsable de Energía de KPMG en España

Fuente: El Economista. Publicado el 20 de enero de 2015