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Conocer para actuar. La inteligencia al servicio de la empresa

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Conocer para actuar. La inteligencia al servicio de la empresa

El ser humano ha tenido siempre la inevitable necesidad de establecer complejas redes de obtención de información privilegiada para posicionarse con ventaja frente a sus competidores y enemigos.

En este sentido, las empresas están dedicando actualmente cada vez mayores recursos al examen detallista de su entorno y sus mercados 360º (Online/Offline), con el objetivo de disponer de información de calidad que les ayude en sus decisiones estratégicas, tácticas u operativas, con tres objetivos fundamentales: prevenir riesgos y amenazas, minimizar el impacto de las acciones de los competidores y lanzarse a la conquista de nuevas oportunidades.

Los incesantes cambios sociales, tecnológicos, económicos y políticos exigen a las organizaciones verificar sus procesos obsoletos y emplear nuevas herramientas de análisis de información para mejorar la tarea directiva de sus dirigentes. Los cimientos básicos en los que se concentraba una empresa empiezan a ser incompletos, necesitándose de un mayor control del inestable entorno competitivo y unos métodos que abarquen nuevas áreas de conocimiento, como es el caso del ciberespacio.

Ya no es competente el tener definidas las ventajas competitivas a defender, ni el seguir el horizonte de una estrategia fijada. Para poder competir con éxito en un entorno en continuo cambio, se necesitan capacidades como la flexibilidad, la adaptabilidad y la resiliencia, que deben ir acompañadas de forma permanente de una vigilancia, de un sistema de alerta temprana. Esto se consigue con una revisión continuada de las ventajas competitivas, de los riesgos, de las amenazas, de las oportunidades y de la estrategia a seguir en cada una de las áreas de la cadena de valor de empresa.

En un entorno dinámico y complejo como el actual, es obligatorio una gestión eficaz de la información que nos permita conocer los hechos precisos en el momento exacto y tener la capacidad de actuar sobre ellos. Esta necesidad de información se ha desarrollado técnica y estratégicamente a lo largo de los siglos, hasta consolidarse en la implantación de unidades de inteligencia en las empresas tal y como hoy se conocen.

La creación de unidades de Inteligencia se constituye como una herramienta imprescindible para el éxito empresarial. Para los países es un reto estratégico, una tarea que contribuye al crecimiento de la sociedad y la economía, pero no es un derecho reservado únicamente a las enormes corporaciones, es una huella de profesionalidad en la práctica de la dirección y gestión de las organizaciones, desde la pequeña y mediana empresa a la gran corporación.

Irrumpimos así de lleno en la era de la inteligencia, en la cual no podrá tener espacio en el mercado una empresa que no sea inteligente, es decir, que no haya implantado la inteligencia como una función organizativa más y la utilice, en conjunción con la gestión del conocimiento y desde una perspectiva estratégica, táctica u operativa para lograr y consolidar ventajas competitivas.

Las unidades de Inteligencia permitirán vertebrar y alinear las distintas áreas de una empresa, permitiendo que la elasticidad estratégica se extienda de forma agrupada y simultánea a todas las áreas de ésta. Obviando así los focos divergentes de objetivos entre áreas de una empresa. La labor de desplegar una unidad de inteligencia debe ser considerado prioritario en el plan estratégico de una empresa, con independencia de su tamaño, así como la de destinar recursos y elementos necesarios para que sea otra de las funciones normalizadas de la gestión empresarial como lo son la dirección financiera, de marketing, comercial\ventas, de recursos humanos o administración entre otras.

Pero… ¿Qué es la Inteligencia?

Es el producto obtenido tras aplicar a la información distintas técnicas de análisis que permitan su transformación en conocimiento, de forma que resulte útil al decisor a la hora de tomar sus decisiones con el menor nivel de incertidumbre posible, siguiendo el ciclo de Inteligencia.

 ciclo de la inteligencia

La pieza Clave, es el componente humano

El Analista de Inteligencia, es un especialista en la valoración, la integración, el análisis y la interpretación de información para su conversión en conocimiento. Este equipo de profesionales requiere poseer diversas cualidades, entre las que destacan la especialización en un área de conocimiento, el dominio de las técnicas de análisis, el conocimiento de idiomas, el rigor intelectual, el mantenimiento de una actitud abierta y crítica, la presencia de dotes de creatividad, la posesión de habilidades de comunicación escrita y oral y la capacidad de trabajo en equipo. Aunque se empleen recursos informáticos para la producción de inteligencia, el análisis y la interpretación siguen siendo unas actividades esencialmente humanas. Por eso, el analista es un perfil profesional indispensable y muy estimado en las plantillas de los servicios y unidades de Inteligencia.

La carencia de Cultura de Inteligencia

Desafortunadamente, en España el desarrollo de estas unidades de inteligencia en la empresa es reciente y nos encontramos aún lejos de los países precursores que son, además, las economías más competitivas. La gran mayoría de organizaciones aún no dispone de un sistema formal de Inteligencia. Es prioritario que nuestras empresas tomen conciencia de las necesidades que tienen, y sean más competitivas, minimicen vulnerabilidades, riesgos, incertidumbre, mejoren indicadores y consigan reforzarse en su sector. Sería necesario dotarlas de Unidades de Inteligencia, en las que impliquen a todas las áreas de la empresa y se introduzcan nuevos perfiles como los analistas de Inteligencia, especializados por materias así como de la responsabilidad de los directivos en la utilización de esta herramienta fundamental en un mundo tan complejo.

La inteligencia no es un gasto, sino una inversión. Hacer un traje a la medida después de evaluar las necesidades de información de una organización, es sinónimo de rentabilidad y optimización de los beneficios a corto, medio y largo plazo.

KPMG fue una de las primeras grandes firmas de servicios profesionales en organizarse por líneas de negocio. Este enfoque nos permite obtener un profundo conocimiento de de cada sector, para ofrecer a nuestros clientes “Inteligencia”, una perspectiva de valor sobre las cuestiones que les afectan.

La estructura multidisciplinar y la organización sectorial de nuestros equipos nos permiten ofrecer una perspectiva especializada y un conjunto de servicios que se adaptan a las necesidades específicas de cada cliente. Contamos con la colaboración de una red global de expertos nacionales e internacionales del máximo prestigio, permitiendo un intercambio de ideas y una constante actualización de Know-How.

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