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Category Archives: Transformación Digital

Cognitive Computing: reto para los modernos despachos de abogados

Por Juan Manuel Moral
on 27. 03. 2017

Hay quien afirma que la computación cognitiva (cognitive computing) será tan disruptiva en la próxima década para las organizaciones empresariales como en la pasada lo han sido las redes sociales. Si lo fuese solo la mitad, ya tendría una extraordinaria relevancia.

Hablamos de máquinas desarrollando procesos hasta ahora reservados para la mente humana, como conseguir información, analizarla, procesarla, relacionarla, plantear problemas y resolverlos. Inteligencia artificial, es decir, máquinas razonando como humanos, aprendiendo desde la observación y predicando soluciones inteligentes.

Hombres y máquinas van a participar conjuntamente en la toma de decisiones. Se dice pronto…

Para entenderlo bien, hay que saber que en esta realidad van a mezclarse tres factores esenciales:

  • Machine-learning algorithms (que permiten adiestrar al sistema y hacerlo aprender de la experiencia, como ocurre con los niños pequeños).
  • Advanced data mining capabilities (el dato es el oro del siglo XXI).
  • Procesos basados en el lenguaje natural (NLP), que permiten una smart communication con la máquina, pero más importante, abren la capacidad de ésta para entender no sólo el lenguaje escrito sino también para interpretar imágenes y videos, y apreciar connotaciones semánticas, sentimientos, etc.

El hombre hablará con la máquina como ahora habla con sus colegas, y además la entrenará para que pueda disponer de infinitamente más datos que la mente humana (estructurados y desestructurados) y de una mucho mayor capacidad para localizarlos, relacionarlos y generar respuestas, soluciones y opciones entre diferentes soluciones posibles.

Esto va mucho más allá de los actuales buscadores, que descubren datos, o de los robots que ejecutan mecánicamente. Las nuevas máquinas inteligentes serán capaces de seleccionar en una ingente nube de datos y de información, y filtrar, agrupar y seleccionar la información más útil para cada caso (content curation).

El primer consejo que se da cuando alguien se aproxima a esta jungla inexplorada es que se sea consciente de que esto no es ciencia ficción, es ya una incipiente realidad. Muy conocida es la solución IBM’s Watson que demostró en un concurso de TV de máxima audiencia en EEUU que era capaz de batir a dos humanos campeones en ejercicios de raciocinio.

El futuro está aquí, afectará a todos los sectores económicos, como ha ocurrido con las nuevas tecnologías hasta el presente, y los abogados no seremos excepción. Cierto es que ahora mismo nadie sabe cómo va a producirse el cambio, y es fácil hipnotizarse con cantos de sirenas, pero no por ello podemos relajarnos, ganarán los early adopters y hay que estar bien informados de lo que el cognitive computing va a hacer para nosotros.

Algo que podemos ir anticipando es que esta tecnología necesita datos disponibles. Lo entendemos bien al analizar sus potencialidades en sectores como el médico, farmacéutico, gran consumo o de automoción, donde ya empieza a manifestarse. Cuesta más visualizarlo en el ámbito de la abogacía, aunque ciertamente las leyes y su interpretación mediante el asesoramiento son procesos analíticos y lógicos de datos, antecedentes, normas, regulaciones, conductas, contextos y consecuencias previsibles futuras.

Pero la cosa está comenzando y por ello debe enfocarse inteligentemente a las áreas de mayor valor añadido y mayor recorrido previsible. En el caso de despachos de abogados, los principales ejemplos son:

  • Búsqueda de herramientas que permitan “search and content curation” de toda la información jurídica disponible, en áreas de trabajo bien seleccionadas: due diligence, análisis predictivo de doctrina y jurisprudencia, jurimetría, etc. Llevará tiempo porque estamos en un estadio incipiente, y la tecnología avanzará en calidad y competitividad de costes.
  • Enfoques 360º que permitan completar un asesoramiento jurídico con áreas de conocimiento colaterales, como impactos económicos, mejores prácticas de empresas competidoras, benchmarking, etc.
  • Por supuesto, en una industria de intelligent workers, como la de la abogacía, estas tecnologías han de permitir que rutinas administrativas o trabajos de bajo valor añadido y repetitivos no recaigan sobre los hombres y mujeres, sino sobre las máquinas (digital sidekick).

El Knowledge Management se enfrenta a un enorme reto en los despachos de abogados, donde los datos serán la materia prima de estas tecnologías. Hablamos de normas, sentencias, consultas y resoluciones administrativas, aportaciones doctrinales, y también de informes, contratos, publicaciones cartas, correos electrónicos, etc. Son datos no estructurados (no son numéricos ni formulados), llenos de matices, antecedentes y connotaciones espacio-temporales, que además deben afrontar importantes restricciones legales y de privacidad a la hora de ser manejados.

¿Resulta disparatado pensar que las grandes organizaciones puedan incorporar todo su conocimiento, procesos, lecciones aprendidas, roles de expertos, etc. a una máquina, que sea capaz de procesarla de forma inteligente y ayudar a decidir a los humanos?

Quizá sea así la abogacía del futuro, que cabe vaticinarla como una actividad caracterizada por:

  • Estar descargada de tareas rutinarias o procesos simples (i.e. parte del compliance como ahora lo concebimos).
  • Con un claro deslinde de la frontera entre información (suministrada de forma generosa cuando no tiene valor por ser pública) y asesoramiento (cada vez más complejo, poliédrico y reservado a especialistas que aporten y creen valor).
  • Centrada en la relación con el cliente, en el conocimiento de sus necesidades y en la aportación activa de soluciones.
  • Conectada digitalmente con los clientes, alimentándose automáticamente de la información.
  • Y posiblemente dando respuesta a extensos procesos de outsourcing jurídico-fiscal en las organizaciones desconocidos hasta este momento.

 

Autor: Juan Manuel Moral es socio de KPMG Abogados

La transformación digital llega también al sector de infraestructuras

Por Jesús De Isidro
on 27. 03. 2017

Cuando hablamos del sector de infraestructuras, normalmente nos viene a la cabeza una industria que está continuamente ampliando su visión y elevando sus expectativas: los edificios son cada vez más altos, los puentes más largos, la búsqueda de los recursos naturales cada vez más profunda, las ciudades más inteligentes… Sin embargo, en lo que se refiere a desarrollos tecnológicos y sistemas de información, salvo algunos casos, siempre ha sido un sector que ha ido un paso por detrás, si exceptuamos los puntuales avances en puros métodos constructivos, ingeniería o materiales de construcción.

Las empresas relacionadas con los servicios financieros, empresas de telecomunicaciones, de gran consumo o en general sectores con gran número de clientes finales o datos para gestionar siempre han estado un paso por delante en todo lo relacionado con los sistemas de información y la tecnología. Por el contrario, el sector de la construcción, con pocos clientes y datos que tratar, históricamente ha centrado sus esfuerzos en el desarrollo, planificación y control de los proyectos, en lo que a tecnología se refiere.

Sin embargo, esta realidad está cambiando sustancialmente en los últimos años. La rápida y profunda internacionalización de nuestras empresas y la localización de los proyectos, cada vez más grandes, más lejanos, en ubicaciones más complicadas y contextos más difíciles, han puesto la tecnología y la transformación digital encima de la mesa de los primeros ejecutivos del sector.

Si hay actualmente una preocupación que prevalece sobre otras en este sector es la gestión de los riesgos de los grandes proyectos alrededor del mundo y la mejora de su rentabilidad, a través de la eficiencia y productividad de sus recursos. Es precisamente en el apoyo a estas preocupaciones donde la tecnología está encontrando terreno abonado para su desarrollo en este sector.

Dentro del epígrafe de infraestructuras se integran diversas compañías y entidades: ingenierías, constructoras, operadores de infraestructuras y entidades públicas y privadas de inversión. Cada una suele tener un rol en cada fase del ciclo de vida de los proyectos con necesidades diferenciadas y la tecnología está jugando un papel fundamental como elemento integrador.

Como ejemplo de avance tecnológico, ya vemos como algo normal la utilización de drones para levantamientos topográficos, seguimiento de obras en localizaciones complejas o la monitorización de infraestructuras para su adecuada conservación. Del mismo modo, también empieza a tener un avanzado desarrollo todo lo que tiene que ver con la conectividad de materiales y equipos, así como la robótica y la tecnología autómata.

Otro campo con necesaria evolución es el relacionado con plataformas de tecnología móvil. Gestionar grandes proyectos y sus riesgos a miles de kilómetros y en localizaciones aisladas necesariamente ha obligado a la mejora de la conectividad de las obras y el avance en el concepto de movilidad.

Del mismo modo, empieza a ser relevante la integración de herramientas de análisis de datos tanto para previsiones y modelización de tráficos, útiles para el dimensionamiento y gestión de nuevas infraestructuras, como para el desarrollo de modelos predictivos de desviaciones en grandes proyectos.

Estos son solo algunos ejemplos de cómo la transformación digital ha llegado a un sector que parecía ajeno a las nuevas tecnologías, aunque se podrían mencionar también otras aplicaciones como la impresión 3D o los nuevos modelos de planificación BIM (Building Information Modeling). Sin embargo, no sólo tenemos que pensar en lo que ya es una realidad, sino que lo realmente interesante es tratar de mirar al futuro y lo que puede venir con él.

Un área de reflexión disruptiva podría pasar por el cambio radical de modelo de relación entre los distintos actores de este sistema. Ya estamos viendo experiencias en determinadas regiones del mundo en las que es el propio ciudadano el que empieza a tener voz y voto respecto a qué nuevos edificios tienen que construirse en nuestras ciudades o qué nuevas infraestructuras tienen que unir polos de desarrollo en un territorio o por dónde tienen que pasar esas nuevas conexiones. Sin embargo, las empresas del sector no están acostumbradas a la relación directa con el usuario final de las infraestructuras y puede ser algo que tenga que cambiar rápidamente, si no quieren ver cómo otras compañías globales de distintos sectores, que gestionan millones de usuarios y sobre los que tienen capacidad de influencia, pueden aparecer en este sistema para posicionarse en eslabones de gran valor de esta cadena.

 

Autor: Jesús de Isidro es socio responsable del sector de Infraestructuras de KPMG en España

Fuente: Expansión. Publicado el 22 de marzo de 2017

Avances en la protección de datos personales

Por Ana López Carrascal
on 09. 02. 2017

Recientemente se celebró la undécima edición del Día Europeo de la Protección de Datos, fecha elegida en conmemoración del aniversario de la firma del Convenio nº 108 del Consejo de Europa, de 28 de enero de 1981, para la protección de las personas con respecto al tratamiento automatizado de datos de carácter personal, primer instrumento internacional jurídicamente vinculante adoptado en esta materia.

Robótica: ¿una amenaza o una oportunidad?

Por Belén Díaz
on 09. 02. 2017

La cuestión no es evitar que los robots puedan sustituir a las personas, sino adoptar el cambio con optimismo y responsabilidad

Ninguno de nosotros somos ajenos a los cambios que se están produciendo en la sociedad y en el mundo empresarial; estamos ante una nueva revolución industrial que cambiará nuestras vidas, la forma en la que trabajamos y la forma en la que nos relacionamos. Esta transformación no será comparable con ninguna otra anterior, y ahora más que nunca es difícil de prever el futuro en un plazo de más de 25 años.

Estamos en los comienzos de la cuarta revolución, denominada digital. Además de la velocidad del cambio, hay otro elemento diferencial con respecto a las anteriores, que es la aparición de nuevas tecnologías y el potencial uso combinado de todas ellas. Las posibilidades de miles de millones de personas conectadas, la capacidad de procesamiento, almacenamiento, el acceso al conocimiento… son ilimitados. Esto, unido a tecnologías emergentes, como la inteligencia artificial, el internet de las cosas o la nanotecnología, multiplicará las posibilidades.

El concepto de digital labour y las tecnologías de implantación, RPA, robotics process automation e inteligencia cognitiva, son solo componentes de este nuevo mapa. Su objetivo es la automatización de ciertos procesos y tareas realizadas por personas en su operativa diaria, que realizándose de forma estructurada pueden ser sustituidas por procesos ejecutados por robots. En la medida en que estos procesos presenten excepciones o requieran decisiones o uso de datos no estructurados, será necesario incorporar capacidades cognitivas o inteligencia artificial en un estadio de madurez mayor.

Con todos estos ingredientes tenemos el potencial de incrementar los ingresos globales y la calidad de vida de la población. Se generarán aumentos en la productividad y la eficiencia, así como nuevos negocios y oportunidades de crecimiento. Ya están apareciendo nuevos players ágiles, innovadores, competidores que, gracias a plataformas digitales de investigación, desarrollo, marketing, ventas o distribución, son capaces de mejorar la calidad, el precio y el valor percibido por los clientes. Del lado de la demanda también se están produciendo cambios, lo que fuerza a las compañías a adaptar la forma en la que diseñan, comercializan y distribuyen sus productos y servicios.

Con esta cuarta revolución, la brecha entre los perfiles ‘low skill-low paid’ y los ‘high skill-high paid’ puede generar desequilibrios y más tensión social”. Podríamos decir que esta situación está produciendo cuatro efectos principales: un mayor nivel de exigencia en las expectativas del cliente, una mejora forzosa del producto, el impulso de la innovación colaborativa y la revisión de las estructuras organizativas, donde la gestión del talento, la cultura y las formas tradicionales de organización deben ser el foco de adaptación al cambio. La combinación del uso de las nuevas tecnologías y su efecto en los cuatro aspectos anteriores está obligando a las compañías a revisar la forma en la que hacen negocios.

Sin embargo, la aceleración de la innovación y la velocidad de la disrupción son difíciles de entender y generan incertidumbre. En estos momentos no sabemos con certeza qué combinación traerá esta cuarta revolución digital, pero lo que es seguro es que será la búsqueda de un nuevo talento, y una brecha entre los perfiles low skill-low paid y los high skill-high paid que puede generar desequilibrios y más tensión social. Todos seremos responsables de cómo adoptamos estos cambios. Para ello debemos desarrollar un punto de vista global de cómo la tecnología afecta a nuestras vidas, la sociedad y los entornos humanos. Sin embargo, todavía seguimos viendo cómo los decision makers siguen atrapados en una forma de pensar tradicional y lineal, que les impide pensar estratégicamente en las fuerzas de la disrupción e innovación para el futuro de sus negocios y también de la sociedad en un nivel de equilibrio sostenible.

Todo esto nos debe llevar a la reflexión del impacto que esta revolución tendrá en las personas y en los valores, en las empresas y en la sociedad de manera paralela, y en el rol que cada uno debemos jugar, poniendo el factor humano en primer lugar. Existen opiniones pesimistas que dicen que la cuarta revolución industrial puede robotizar a la humanidad, pero si impulsamos cualidades humanas como la creatividad o la empatía, esta revolución nos puede ayudar a crear un mundo mejor. La cuestión no es evitar que los robots puedan sustituir a las personas, sino adoptar el cambio de paradigma con optimismo y responsabilidad. El objetivo está en conseguir combinar de manera óptima las ventajas de la automatización, con la creatividad y energía de personas motivadas por conseguir su máximo potencial.

Belén Díaz es socia de Función Financiera y People & Change de KPMG en España.

Artículo publicado en Cinco Días el 08-02-2017

España de camino al podio del eCommerce

Por Elena Ibáñez
on 06. 02. 2017

España ya se sitúa como el cuarto país europeo en volumen de compra online por detrás de Francia, Alemania y UK. Gracias a la gran penetración en los últimos dos años del uso de las plataformas de compra online a través de los smartphones, España sube posiciones y se presenta como uno de los países con mayores posibilidades de crecimiento en este área fruto de una transformación digital cada vez más asentada en el entorno actual.

Ahora bien, si prestamos atención a los factores clave que nos guían hacia el éxito en este ámbito, el foco se sitúa en captar, vender y fidelizar, adoptando una visión Customer Centric. De hecho, las estrategias enfocadas al cliente van a ser clave este año.

En la fase de captación del cliente, es importante el uso de los nuevos sistemas de compra programática que nos ayudarán a personalizar con poco margen de error las comunicaciones e interacción con el cliente. En cuanto a la fase de compra por el cliente, el reto se encuentra en la personalización de la experiencia del consumidor así como la anticipación de sus necesidades y la mejora de los sistemas de pago, que aunque parezca mentira, es aún desafío en el comercio español. Y por último, en la fase de posventa hay  que desarrollar las estrategias de Opciones de Entrega, que a pesar de haber asistido a evoluciones como los “repartidores de crowdsourcing” o el uso de drones, aún tienen que evolucionar mucho y adaptarse a las necesidades de los clientes, y la Gestión del Ciclo de Vida del Cliente: el coste de captación de un cliente, el cual se empieza a amortizar de manera estándar a partir de la 3ª compra.

En el entorno empresarial, todavía se ve lo digital como una herramienta más y no como un aspecto clave de crecimiento y supervivencia de cara a un futuro próximo. Es importante extraer el valor añadido del producto a través de las plataformas digitales y sobretodo aprovecharse de ellas para conseguir mayor posicionamiento e impacto en el mercado de nuestra oferta de productos y servicios.

Hoy en día el sector con mayor madurez en el comercio electrónico es el sector turístico, concretamente el 70% de los españoles realiza reservas de viajes o estancias a través de las plataformas digitales. Detrás, le sigue el sector del Ocio y Cultura, Tecnología, Moda y Alimentación. Aun así, el consumidor medio adquiere en mayor proporción productos físicos frente a servicios.

Nos encontramos ante una generación hiperconectada, conocida como millenials, una generación con mayor acceso a la información y donde no existen diferencias entre el mundo on y offline, puesto que al ser nativos digitales esperan que las compañías lo sean también.

En definitiva, los consumidores españoles hacen una compra online al menos una vez por semana y estas cifras solo se muestran al alza, por ello la conciliación del eCommerce en nuestro país tiene el éxito garantizado, solamente es necesario que los empresarios tomen consciencia de la importancia de su desarrollo e implantación en sus estrategias de negocio.

Autora: Elena Ibáñez es Directora de Servicios Digitales de KPMG en España

Nuevas tecnologías para el aprendizaje

Por Eva Astorga
on 30. 01. 2017

El intenso ritmo en los negocios hace que los profesionales dispongan de slots de tiempo cada vez más pequeños para seguir formándose y aprendiendo de forma continua. Frente a los modelos de tradicionales de formación en aula durante ocho horas seguidas, las empresas apuestan por la incorporación las nuevas tecnologías a sus metodologías de aprendizaje con el fin de ofrecer flexibilidad y diversidad a los colaboradores.

Las cinco prioridades de las empresas para 2017

Por Jose Antonio Latre
on 09. 01. 2017

En este nuevo año, las empresas afrontan diferentes retos estratégicos marcados por un entorno de profunda transformación, que seguirá vigente e impulsará la adaptación a un buen número de desafíos. A las líneas tradicionales de crecimiento orgánico en el negocio se deben añadir otras transversales basadas en la revolución digital y cambio de la cultura organizativa. Son las siguientes:

1. Transformar el modelo de negocio aprovechando la revolución ­digital

En relación a los ingresos, la revolución digital está abriendo nuevos canales de comunicación y transacción con el cliente, fragmentando y reconfigurando el “camino hacia la compra” del consumidor y multiplicando exponencialmente las opciones de innovación comercial en el ámbito minorista (pure playersonline, operadores omnichannel, etc.), generando así nuevos modelos de negocio que apalancan las economías de escala y de red que proporcionan las nuevas tecnologías.

Las empresas encaran 2017 con optimismo. La mayoría de las grandes y medianas empresas españolas prevén aumentar su facturación este año, según el último informe de la consultora Grant Thornton.

El porcentaje de empresarios pesimistas se sitúa ahora en solo el 8%, 13 puntos menos que hace un año, según el mismo informe, en el que se recogió la opinión de directivos de empresas de más de 100 empleados.

El 58% de los encuestados piensa que se mantendrá este año en los niveles de empleo actuales. Un 39% de los directivos prevé que sus empresas aumentarán plantilla.

En relación a los costes operativos, las nuevas tecnologías asociadas a la digitalización de procesos, utilización masiva de sensores (IoT), aplicación de robotics a procesos de alta transaccionalidad, etc., permitirán un nuevo salto cualitativo en la mejora de la ­eficiencia de los procesos, siempre y cuando se reconfiguren las operaciones con una visión global y coherente con los nuevos modelos de negocio emergentes.

2. Implantar de manera efectiva modelos centrados en el cliente

Las crecientes expectativas de un cliente cada vez más informado y exigente demandarán propuestas de valor cada vez más segmentadas (hasta llegar a la segmentación unipersonal) y modelos de entrega eficaces y eficientes con independencia del canal utilizado, lo que exigirá a las compañías un balance permanente de la ecuación coste-valor.

Las compañías deberán centrarse en sus mejores clientes y conocerlos en profundidad desarrollando capacidades de data & analytics que integren toda la información, tanto transaccional como no transaccional, generada por el nuevo cliente hiperconectado.

3. Optimizar los ingresos maximizando el margen bruto

En negocios maduros y en un contexto de crecimiento vegetativo de la población y/o del volumen “físico”, la principal palanca de mejora económica será el margen bruto, lo que requiere una combinación de estrategias comerciales diversas. Entre ellas se encuentran optimizar el pricing de los productos/servicios, priorizar los segmentos de productos, clientes y canales más rentables, mejorar las prestaciones del producto con mayor innovación y definir políticas comerciales de descuentos inteligentes. Por el lado de los costes de transformación y de los gastos generales, la demanda de mayor eficiencia obligará en gran medida a centrarse en los negocios clave donde las economías de escala y otras ventajas competitivas permitan una posición de coste superior a la competencia.

4. Estrategias de crecimiento inorgánico (M&A)

La consolidación sectorial, el acceso a nuevos mercados y la adquisición de nuevas capacidades seguirán siendo factores originadores de operaciones corporativas, bien sea a través de fusiones, adquisiciones o alianzas estratégicas, siempre y cuando el marco institucional genere suficiente confianza.

Las operaciones corporativas son siempre situaciones únicas en la vida de las empresas y es necesario gestionarlas proactivamente, tanto en el pre-deal como en el post-deal, para asegurar que la creación de valor planificada se traslade efectivamente a la mejora de la posición de mercado y de la cuenta de pérdidas y ganancias.

5. Transformación de la organización y de la cultura corporativa

La proliferación de proyectos, iniciativas de transformación de carácter transversal, modelos de negocio efímeros o que se transforman con rapidez, junto con la incorporación de los mileniales, con otras capacidades y expectativas, suponen todo un reto a los modelos organizativos y de gestión de las compañías.

Asistiremos a organizaciones cada vez menos jerárquicas y a posiciones orientadas cada vez más a la misión y menos a la función, lo que exigirá un replanteamiento de las prioridades de recursos humanos para ser capaces de atraer y retener a un talento cada vez más escaso y volátil y que demandan incentivos a menudo alejados de los sistemas tradicionales.

 

Autor: José Antonio Latre es socio de estrategia en Management Consulting de KPMG en España

Fuente: Cinco Días. Publicado el 09 de enero de 2017

Los retos de la innovación española

Por Mariano Antón
on 12. 12. 2016

El ‘Manual de Oslo’, publicado en 2005 por la OCDE y Eurostat, define la innovación como la introducción de cambios o novedades en lo que se hace y cómo se hace, es decir, en la producción de bienes y servicios nuevos, en la mejora de los procesos y sistemas productivos existentes o en la puesta en práctica de nuevos métodos de organización o de ‘marketing’. Es evidente, por tanto, que la innovación se sitúa como un elemento capital para lograr, entre otros objetivos, un desarrollo económico sostenible de los países, un aumento del progreso y bienestar de sus sociedades y una mejora en la competitividad, la productividad y el empleo de sus economías.

En el caso concreto de España, no es ningún secreto que nuestro país sigue adoleciendo de un déficit crónico en inversión en I+D+i respecto a la media europea, una brecha que ha vuelto a ampliarse desde 2010, mermando la competitividad de nuestra economía y constituyendo un serio lastre para su crecimiento futuro. A pesar del esfuerzo que las empresas españolas han realizado en los años de mayor incidencia de la crisis, la inversión en I+D+i del sector privado de la economía española se encuentra sensiblemente por debajo de la media de la UE —aproximadamente, la mitad en términos de PIB— y muy lejos del objetivo establecido en el Programa Marco Europa Horizonte 2020.

Según los datos incluidos en el ‘Informe sobre la situación de la I+D+i en España y su incidencia sobre la competitividad y el empleo’, publicado por el Consejo Económico y Social el año pasado, solo un 20% de las empresas españolas que podrían considerarse innovadoras realizaron actividades de innovación, lo cual probablemente tiene un origen multifactorial, aunque en todo caso muy ligado a las características del mapa empresarial español (menor tamaño medio de las empresas españolas respecto a sus comparables europeas, mayor penetración del sector servicios respecto al industrial y al primario, y peso relativo superior de las actividades industriales con reducida intensidad innovadora).

No sorprende, por tanto, que, una vez superado el largo periodo de deterioro económico ocurrido en España en los últimos años, las empresas de nuestro país hayan puesto de nuevo el foco en la innovación. Así se pone de manifiesto en las conclusiones de la edición 2016 del Barómetro Europeo de la Empresa Familiar, patrocinado por el Instituto de la Empresa Familiar y KPMG, en el que se constata que las empresas familiares españolas confían, cada vez más, en la innovación y el talento como palancas de su crecimiento actual y futuro —tal y como reflejan sus planes de inversión para los próximos años—, aunque sus comparables europeas prevean destinar comparativamente más recursos a las inversiones en innovación y nuevas tecnologías.

En todo caso, es posible ver el futuro con optimismo, porque determinados sectores industriales españoles, como el de la automoción y sus componentes, se han convertido en referentes internacionales en producción y exportación, como consecuencia, entre otros aspectos, de su decidida y sostenida apuesta por la inversión en I+D+i. También es importante que la financiación de la I+D+i no esté a merced de los vaivenes de los ciclos económicos, especialmente en lo que respecta a las administraciones públicas. La disminución generalizada de fondos públicos destinados a la innovación que tuvo lugar en España durante la crisis económica fue de tal envergadura que volvió a situarnos en el furgón de cola de los países europeos más avanzados.

Por todo esto, es vital que los sistemas de incentivos y ayudas fiscales a la innovación sean más accesibles a las pequeñas y medianas empresas, mediante la simplificación de los trámites administrativos, la reducción de los costes económicos y de gestión y la mejora en la disponibilidad de la información, así como en la estabilidad del marco regulatorio aplicable para su obtención, de manera que pueda aumentar gradualmente la escasa experiencia de las pymes españolas en esta materia.

Y, por último, resulta imprescindible que los mecanismos privados de financiación de la innovación (‘venture capital’, incubadoras/aceleradoras, redes de inversores, financiación participativa, etc.) dispongan de un marco estable que les permita desarrollar su actividad para la obtención de retornos proporcionales al riesgo que asumen. En este sentido, aunque la inversión recibida por empresas españolas en fase de desarrollo registró en 2015 un crecimiento del 83% respecto al año anterior y nuestro país continúa ganando visibilidad en el mercado mundial del emprendimiento tecnológico —un ejemplo es el éxito del South Summit del pasado mes de octubre—, todavía están por verse los efectos de las diversas leyes de capital riesgo y financiación participativa que han entrado en vigor en los dos últimos años y su impacto en el desarrollo del ecosistema innovador del país.

 

Autor:  Mariano Antón es director en Deal Advisory de KPMG en España.

Fuente: El Confidencial. 23 de noviembre de 2016

3 Tendencias Digitales ganadoras para 2017

Por Sergio Simarro
on 14. 11. 2016

Con la llegada de 2017, comienza la carrera por definir aquellas predicciones que impactarán al marketing digital durante el próximo año. Desde KPMG, basándonos en nuestra experiencia de este año en proyectos de Transformación Digital en empresas, aquí van 3 de nuestras principales apuestas ganadoras.

 

Reputación digital de servicios

Realizar las compras a través de Internet es más que una realidad hoy en día. De este modo, los gigantes del E-commerce no hacen más que ver oportunidades en este sentido, como la entrega de productos frescos por parte de Amazon. Este crecimiento imparable de la compra online permite que más de un 65% de nuestras compras se vean influenciadas por las opiniones que leemos. Son ya muchas las empresas que permiten definir valoraciones de productos o de las propias marcas pero, ¿qué ocurre con la valoración de servicios? Cualquiera de nosotros puede escribir una opinión sobre el último modelo de zapatillas que se ha comprado, pero aún no existe una estandarización digital en a la hora de opinar sobre un servicio de abogados, más allá de las encuestas de satisfacción internas por parte de las empresas. Si todo tiende hacia la digitalización, tanto la compra como la recomendación de servicios, adoptará un modelo más digital.

 

Habilidades sociales digitales

Mucho se ha hablado este año y se seguirá hablando durante 2017 de Inteligencia Artificial y Machine Learning. Virtudes tienen muchas, pero las predicciones hablan de millones de puestos de trabajos perdidos debido a estos avances tecnológicos. Sin embargo, estos mismos estudios también hablan de una oportunidad en aquellas personas que sean capaces de combinar sus conocimientos más “matemáticos” con habilidades sociales. Dentro de los diferentes diagnósticos realizados en los proyectos de transformación digital, se observa la falta de perfiles con un conocimiento digital experto y que sean capaces de liderar ese proyecto de transformación digital de la empresa: los llamados Chief Digital Officer. Asimismo, las empresas deberán ser capaces de establecer mecanismos de retención de talento que aseguren la continuidad de aquellos empleados más valiosos.

 

Ciberseguridad empresarial y personal

Tras los recientes ciberataques producidos contra grandes empresas como Twitter, Netflix o Spotify y la comunicación oficial de que la falta de seguridad en los dispositivos de internet de las cosas ha sido el vehículo usado para perpetrar este ataque, nos encontramos cada vez más expuestos al uso fraudulento que se puede hacer con nuestros datos. Hasta la fecha, parecía preocuparnos únicamente la cesión ilícita de nuestros datos. Sin embargo, la realidad es que un nuevo dispositivo adquirido en casa puede ser la puerta de entrada para el robo de nuestra propia información. De este modo, ya no solo es cuestión del uso de una política de ciberseguridad en las empresas, sino de ser conscientes desde dónde, a dónde, con qué dispositivo y qué tipo información vamos a comunicar o recibir.

Con los profundos procesos de transformación digital que se están produciendo, y que todavía quedan por producirse en los próximos años, anticiparse a las tendencias es un juego de azar. Pero si algo nos ha demostrado el cambiante entorno digital es que, de todos los factores que pueden afectar hoy a la organización de una empresa, la parte digital es la que más protagonismo va a adquirir. Hoy te hemos contado 3 de las tendencias digitales que durante 2017 pueden abrir nuevos horizontes. ¿Te atreves tú a contarnos las tuyas?

Autor: Sergio Simarro es Senior Manager de Servicios Digitales

El reto de la transformación digital de la administración pública. La entrada en vigor de las leyes 39 y 40 de 2015

Por Esther Gabarró Balboa
on 08. 11. 2016

El nuevo paradigma de la transformación digital ha alterado nuestras vidas y la manera en como los ciudadanos nos relacionamos entre nosotros pero también ha afectado a nuestras relaciones laborales y lo que esperamos de las empresas y sus servicios. La revolución tecnológica está en marcha y es imparable. Organismos transnacionales como la OCDE o la Comisión Europea ya han propuesto sus estrategias para la nueva era digital. Éstos no son los únicos interesados acerca del devenir de la transformación digital. Según el estudio Global CEO Outlook 2015, publicado por KPMG, la transformación digital es una de las cinco prioridades de los directivos españoles. Este cambio de paradigma marcará sin duda, la estrategia, el futuro e incluso la supervivencia de muchas compañías, pero también indudablemente marcará el devenir de las administraciones públicas. Éstas encaran el reto más importante de las últimas décadas, planteando un nuevo horizonte de cambio radical en la gestión de sus procesos y la provisión de sus servicios. A este reto se suma el hecho de que las Administraciones Públicas deberán hacer frente en los próximos años al bajo crecimiento del gasto público combinado con una creciente demanda de servicios públicos, como consecuencia, entre otros motivos del aumento de la esperanza de vida entre los ciudadanos.

Sin duda, las nuevas leyes 39/2015, de 1 de octubre, del procedimiento administrativo común de las administraciones públicas y 40/2015, de 1 de octubre, de régimen jurídico del sector público, pretenden ser de facto, la herramienta que permita, mediante su obligatoriedad, la definitiva transformación digital de las administraciones públicas españolas. La primera regula el procedimiento administrativo y las relaciones entre las administraciones y los ciudadanos, proponiendo la generalización de los medios electrónicos. Por su lado, la Ley 40/2015 fija la legislación básica sobre el régimen jurídico aplicable a todas las administraciones públicas y en específico a la AGE, incluyendo la relación interna entre las administraciones.

El cambio que plantean estas dos leyes no tiene precedente. El impacto en su aplicación tiene dos vertientes: la externa y la interna. La externa hace referencia al ciudadano y la manera en cómo éste se relaciona con la Administración, dónde la obligatoriedad de relacionarse a través de trámites y procedimientos electrónicos será uno de los cambios más sustantivos.

La vertiente interna en cambio, se centra en cómo la administración va a gestionar todo el backoffice de manera electrónica, debiendo adaptar todos sus sistemas para que estén interconectados y sean capaces de monitorizar digitalmente todo el ciclo de vida del procedimiento, trámite o expediente, garantizando su protección e inalterabilidad. El trabajo en este campo es gigantesco y la pregunta inevitable es: ¿serán las administraciones capaces de romper sus resistencias internas para acometer esta transformación?

Si asemejamos la Administración Pública a un árbol, intuimos rápidamente que su transformación no puede limitarse solo a los frutos (servicios) o a las ramas (procedimientos), sino que debe llevarse a cabo de manera holística en todo el árbol, sin olvidar las raíces (estrategia digital). La transformación debe combinar el enfoque centrado en el ciudadano, que adapte y asemeje su relación con los ciudadanos a la que éstos tienen con otras personas y empresas, y a la vez debe tener presente el objetivo de hacer cada vez una Administración más eficiente, interconectada y adaptativa con la realidad cambiante.

El foco de la transformación debe estar en conseguir tres beneficios prioritarios: eficiencia, mejor calidad de los servicios públicos, y mejor percepción de las relaciones con la Administración por parte de éstos. Ciudadanos más satisfechos con una administración capaz de entender y adaptarse a sus necesidades, nos asegura ciudadanos que viven y conviven mejor.

 

Autor: Esther Gabarró Balboa es Executive en Forensic

Las cinco claves de la campaña de Navidad desde la perspectiva de Customer Experience

Por Antonio Cerdán
on 04. 11. 2016

La Navidad es tradicionalmente sinónimo de ambiente festivo, reuniones familiares y – sobre todo- un disparo en el gasto y compras anuales para el consumidor medio. Actualmente, y debido a la nueva era de la digitalización y del ‘customer experience’, las marcas se centran en esta época, la cual representa un volumen importante de las ventas totales del año, para poner todos sus esfuerzos en una campaña digital que empieza en septiembre y acaba en enero.

En primer lugar, para comenzar la campaña hay que tener en cuenta que el control de stocks se dispara y los timings se descuadran, por lo que debemos planificar muy bien las entregas con el partner logístico teniendo en cuenta todas las incertidumbres a las que estamos expuestos. Este año, de hecho, se espera un crecimiento de más del 10% de las compras online en el período navideño.

En segundo lugar, debemos tener muy presente la legislación relativa al comercio online (sistemas opt-in y opt-out, plazos de entrega, ley de desistimiento de compra, etc.), ya que debido al incremento de estas herramientas y el mal uso por desconocimiento por parte de algunas empresas, ha motivado al organismo que regula la legislación específica al comercio y publicidad online, a incrementar las sanciones hasta 20 millones de euros y el 4% de la facturación anual de la empresa.

Como tercera clave a tener en cuenta a la hora de planear nuestra campaña navideña, no sólo debemos considerar el extraer toda la información posible de nuestro consumidor y su entorno, sino optar por modelos predictivos que nos permitan extraer el valor del dato a través del Data Analytics. A mayor conocimiento, mejores decisiones tomaremos y así mismo, mejores serán los resultados. La clave del éxito está en utilizar modelos que nos ayuden a adaptar nuestra empresa a la nueva realidad. Casi cuatro de cada diez empresas que utilizan Data Analytics experimentan una mejora en sus indicadores de negocio.

La cuarta clave la protagoniza el Black Friday, ya que cada vez más las empresas pierden interés por este evento puesto que el comercio online se rige por el incremento de tráfico a la web a través de promociones continuas y de la estacionalidad de cada producto en concreto.

Por quinto y último, a la hora de lanzar la campaña de publicidad deberemos identificar en qué canales se encuentra nuestro target cada vez que interacciona en la red, cómo se comporta y qué contenidos se adaptan mejor a él. Actualmente, los usuarios ya no sólo escuchan y leen publicidad, sino que también son generadores de contenido, conocidos como prosumers, y son cada vez más exigentes a la hora de seleccionar aquello que más se adapte a sus gustos y necesidades. Hay que prestar mucha atención a la ascendiente comunidad móvil y el Smartphone como el epicentro de nuestras rutinas, haciendo posible y más efectiva la publicidad programática y la generación de impactos a tiempo real.

 

Autor: Antonio Cerdán es Senior Manager en Management Consulting y Responsable de Analytics & Forecasting de KPMG España

Blockchain, una tecnología para el sector financiero del siglo XXI

Por José Manuel Dabrio Rodríguez
on 01. 11. 2016

Hablar de Blockchain es hablar de Bitcoin. Esta “criptomoneda”, nacida en  2009, supuso una pequeña revolución: una nueva divisa totalmente digital que escapaba el control de los Bancos Centrales, que ofrecía una seguridad casi inquebrantable y permitía realizar pagos directamente entre las partes, haciendo innecesaria la intervención de las entidades financieras. Su objetivo: el intercambio seguro, directo y transparente en cualquier transacción.

A pesar del lento y limitado uso de Bitcoin en la actualidad, su tecnología subyacente, el Blockchain o DLTDistributed Ledger Technology, se perfila como una fuerza disruptiva en la operativa de los mercados e instituciones financieras.

En esencia, Blockchain es un repositorio incremental y compartido de transacciones agrupadas en bloques, que ordenados de forma cronológica, hace intrínsecamente imposible realizar cambios en las transacciones anteriores

Nos encontramos ante una nueva configuración de las relaciones entre las partes, una seguridad y calidad del dato cuasi-perfecta, la limitación del poder de negociación de los participantes del mercado, y una transparencia e información total.

Llevado al extremo, vislumbramos la utopía de la total desintermediación, y del mercado capitalista perfecto, que cuestionaría el papel de los bancos como intermediarios o prestadores de servicios imprescindibles. Estamos ante un cambio de paradigma, una metamorfosis de la forma, naturaleza jurídica y estructura de las operaciones financieras, cualquier contrato, e incluso el dinero.

Pero los bancos no han pasado por alto el potencial del Blockchain, junto a la computación cuántica o la inteligencia artificial, para transformar y mejorar su negocio.

El DLT abre la puerta a simplificaciones en los procesos y operativa de las entidades, una reducción de los riesgos operacionales y contraparte, datos inmutables y de calidad perfecta, una valoración de activos más precisa, la reducción (e incluso eliminación) en el tiempo de liquidación de pagos, y una reducción del capital requerido por las entidades.

Por poner ejemplos, las transacciones internacionales de dinero podrían liquidarse en tiempo real, reduciendo costes y aumentando su rentabilidad. La interacción directa entre ambas partes eliminaría la necesidad el sistema de pagos SWIFT, o, en su defecto, de bancos intermediarios locales y de una red de clearing asociada.

En el caso del trading de instrumentos financieros, no sería necesaria la participación de las cámaras de compensación (CCPs) o de entidades depositarias de activos (CSDs): los contratos inteligentes (“smart contracts”), una de las “creaciones” del DLT, analizarían automáticamente las características de la operación y la validarían. El matching entre oferta y demanda se ejecutaría directamente, reduciendo el número de transacciones y asegurando la transferencia instantánea de, por ejemplo, acciones y efectivo.

Su implementación presenta, eso sí, numerosos obstáculos que requerirán de la estrecha colaboración entre los reguladores financieros, entidades financieras y partners tecnológicos. Será necesaria una inmensa inversión en tiempo y recursos, que exigirá esfuerzos colectivos y colaboraciones entre entidades. Los bancos deberán converger hacia sistemas compatibles que se adapten a cada necesidad individual, capaces de integrarse en los procesos y operativa de todas las entidades participantes.

Además, se hace necesario el desarrollo de un nuevo marco legal que regule la utilización y usos del DLT y su impacto: la cambiante relación cliente-banco y sus derechos y obligaciones, la protección del consumidor y privacidad de la información, la calidad del dato, la interrelación entre entidades, o la nueva estructura de los mercados financieros.

Estamos ante uno de los mayores y más apasionantes cambios tecnológicos de nuestra era, que conllevará la transformación de la estructura de entidades financieras y mercados, como lo hicieron la introducción de microchips, ordenadores personales, internet o los smartphones durante los últimos 50 años.

Autor: José Manuel Dabrio Rodríguez es Associate Risk Consulting