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Author Archives: Hilario Albarracín

Lecciones de tres décadas acompañando a las empresas vascas

Por Hilario Albarracín
on 27. 07. 2017

El mercado ha vivido una transformación sin precedentes en los últimos treinta años, los mismos que KPMG lleva presente en Euskadi, acompañando a las empresas vascas en su día a día. En estas tres décadas, la sociedad y la economía han experimentado un cambio muy profundo que las empresas vascas han sabido comprender y convertir en una palanca de crecimiento.

En el momento actual, los directivos vascos se sienten fuertes y optimistas ante el futuro a corto plazo como mostraban en el informe Perspectivas que KPMG y la CEOE publicaron a comienzos de este año: el 93% esperaba estabilidad o mejoría de la economía a lo largo del 2017 y 6 de cada 10 auguraba un crecimiento de las ventas. Estos datos evidencian la solidez de la economía vasca y de sus empresas, han sido referentes para adaptarse a las nuevas reglas del juego que componen el mercado actual.

La actividad económica de hoy en día viene marcada por la consolidación de la globalización y la digitalización. Pero el camino no ha estado exento de desafíos. En las últimas décadas hemos vivido diferentes retos, desde la expansión económica a la gran crisis financiera; desde la peseta a la entrada en circulación del euro y la política monetaria compartida; desde los modelos centrados en las mejoras productivas a aquellos vinculados con la transformación digital y el uso del big data. El futuro se plantea con diferentes incertidumbres, en especial debido a factores geopolíticos internacionales, pero igualmente repleto de oportunidades que, a buen seguro, los directivos del País Vasco sabrán gestionar adecuadamente.

La economía de Euskadi entró en el nuevo siglo en un buen estado competitivo resultado de un proceso de transición que, anticipando la gran transformación económica que se avecinaba, recondujo el enfoque productivo de una economía industrial convencional hacia la innovación y el valor añadido. Este proceso ha situado a la economía vasca como una de las más potentes de entre las regiones de Europa y supone un caso de éxito de referencia para todos sus socios y vecinos.

De entre los ingredientes que componen la fórmula de estos logros destacaría como el bienestar de la ciudadanía ha ido siempre de la mano de los cambios que han procurado hacer de Euskadi no solo una economía fuerte sino también un lugar excelente en el que vivir, formarse, trabajar o abrir y desarrollar negocios. Intangibles de enorme valor que son comúnmente reconocidos al hablar del País Vasco.

No es extraño que Euskadi dedique el mayor porcentaje de gasto en actividades de I+D sobre el PIB (un 1,93% en 2015) de toda España. Además, el esfuerzo de las empresas vascas en I+D, es decir, el gasto ejecutado por las compañías como porcentaje del PIB regional, fue muy superior en el País Vasco respecto al promedio de España, un 1,42% sobre el 0,64. La estrategia es acertada y loable, sobre todo teniendo en cuenta que competir en el mercado actual requiere una apuesta decidida por la digitalización, la optimización de las tecnologías predictivas de Data Analitycs o la respuesta veloz a las cambiantes necesidades de los consumidores. Saber mantener la inversión en actividades de innovación sin perder de vista la consecución de los objetivos marcados a corto plazo, es un complejo juego de equilibrios que los directivos de todas las empresas del mundo tienen que ejecutar y un mérito que es justo reconocer al tejido empresarial del País Vasco.

Es gratificante haber podido acompañar a la economía vasca en estos años y es ilusionante la idea de seguir haciéndolo en las próximas décadas en las que solo podemos prever que la realidad seguirá dominada por el cambio permanente. Por ello, es imprescindible tratar de anticiparse y dotarse de estructuras flexibles capaces de adaptarse con agilidad. Para ello, será fundamental contar con adecuados sistemas de gobierno corporativo, que impulsen la transparencia hacia los distintos grupos de interés y la sociedad en su conjunto. La confianza se ha convertido en el principal activo de las compañías y la base para garantizar el crecimiento sostenible de las empresas. Muchas compañías son conscientes de ello. Tanto es así que 9 de cada 10 de los CEOs españoles a los que hemos encuestado en el informe CEO Outlook, que acabamos de publicar, prevén destinar un alto nivel de inversión al gobierno corporativo y a la gestión de riesgos en los próximos años. Esto implica atraer y retener el mejor talento en todos los niveles de la empresa, gestionar nuevos desafíos como la ciberseguridad, adelantarse al impacto potencial de los cambios en las relaciones internacionales, en las políticas monetarias o en la regulación. Y, por encima de todo esto, actuar conforme a los valores y la ética.

Al final, incluso en medio de la gran transformación tecnológica y de la incertidumbre geopolítica, lo importante para el progreso de nuestra sociedad siguen siendo las personas que con espíritu emprendedor generan empleo y oportunidades, riqueza y crecimiento. Esta es una de las lecciones que se pueden extraer de la experiencia económica del País Vasco. Seguro que en los años por venir podremos seguir acompañando desde KPMG a los directivos vascos en sus decisiones para seguir consolidando una economía innovadora capaz de generar admiración y confianza como centro de su propuesta de valor.

Autor: Hilario Albarracín es Presidente de KPMG

Fuente: El Correo. Publicado el 27 de julio de 2017.

Crecer en la incertidumbre

Por Hilario Albarracín
on 25. 06. 2017

En el año 2017 estamos presenciando el impacto inicial de dos acontecimientos políticos relevantes, el Brexit y la victoria de Donald Trump en las elecciones presidenciales de Estados Unidos. Estos eventos, inesperados para muchos, han marcado dos puntos de inflexión importantes en las relaciones económicas y comerciales internacionales y han abierto grandes interrogantes sobre cómo será el escenario multilateral en el corto y medio plazo, una incertidumbre que afecta directamente a las empresas.

De hecho, 6 de cada 10 primeros ejecutivos españoles encuestados entre enero y abril para el informe Global CEO Outlook de KPMG aseguran que ahora están dedicando mucho más tiempo a planificar posibles escenarios como resultado de este clima geopolítico incierto. Planificar, no obstante, no implica dejar de buscar la mejor forma de seguir creciendo, innovando o liderando la transformación tecnológica.

La incertidumbre del mercado actual no es únicamente geopolítica. Los desafíos provienen de la velocidad a la que cambian las necesidades de los consumidores, las tecnologías, la regulación o los modelos de negocio. Por ello, las empresas han asumido la disrupción y la ausencia de certezas como el nuevo terreno de juego. La prueba está en que, según este informe, en todas las grandes incógnitas, los CEOs españoles ven también una oportunidad. De hecho, 7 de cada 10 creen que la disrupción tecnológica es una buena palanca para transformar su modelo de negocio o desarrollar nuevos productos. Además, a pesar de los movimientos de corte proteccionista que han avanzado en muchos lugares del mundo, 6 de cada 10 primeros ejecutivos afirman que la globalización seguirá avanzando en los próximos tres años. Al fin y al cabo, el mercado es global, como lo es la sociedad digital. Esta es una verdad sin paliativos. Por eso, los máximos responsables de las compañías expresan seguridad en su habilidad para adaptar sus empresas a los cambios conforme van llegando; para innovar, resolver problemas y superar las dificultades potenciales.

Además, los CEOs españoles son más optimistas que la media global respecto al crecimiento de España y del mundo a 12 meses y siguen confiando, en su mayoría (el 64%), en la evolución económica global a tres años.  Eso sí, muestran serenidad y prudencia ante las numerosas preguntas que tendrán que ir respondiéndose en el futuro. Son conscientes de que su labor más importante consiste en gestionar adecuadamente los riesgos, anticiparse a los diferentes escenarios, reforzar las fortalezas de sus negocios principales y el posicionamiento en los mercados establecidos e invertir con prioridad estratégica en innovación y talento. Contar con los mejores profesionales es uno de los grandes focos de atención de los CEOs, especialmente en cuanto a transformación digital y tecnologías cognitivas. En poco tiempo los robots nos apoyarán en el trabajo de manera natural pero esto no implicará una reducción de los puestos de gestión, dicen los CEOs.

En el caso de España, las buenas perspectivas en cuanto a generación de empleo son la mejor garantía de que la recuperación se consolida, siendo 8 de cada 10 CEOs los que prevén un incremento de plantilla en los próximos tres años. El mercado interno sigue recuperando el pulso, por ello los primeros ejecutivos españoles lo sitúan como prioritario en su estrategia de crecimiento a tres años. Resulta sorprendente observar la evolución del sentimiento del CEO conforme se suceden las ediciones anuales de este informe. La evolución de las respuestas nos da cuenta de que en un entorno que cambia tan deprisa no es posible hacer valoraciones sobre la superficie. En la foto puntual se puede ver dibujada la estrategia a grandes rasgos o los desafíos compartidos. Sin embargo, entender la realidad de las empresas requiere estar atento a la película. Ahora mismo, los primeros ejecutivos deben compaginar el refuerzo de las áreas de negocio principales con la apuesta por la innovación y la tecnología. Un complejo juego de equilibrio para aunar disrupción y crecimiento.

 

Autor: Hilario Albarracín es Presidente de KPMG en España

Fuente: El País Negocios. Publicado el 25 de junio de 2017

El cambio sostenible

Por Hilario Albarracín
on 29. 05. 2017

La última reunión anual del Cercle d’Economia, celebrada esta semana, ha sido una magnífica oportunidad para reunir a empresarios, políticos y representantes de la sociedad civil en torno a una cuestión esencial hoy en día: cómo asegurar el adecuado engranaje entre sociedad, política y economía en tiempos de incertidumbre y cambio permanente.

El avance tecnológico que afrontamos como individuos y como organizaciones está transformando radicalmente nuestra forma de relacionarnos, de consumir, de trabajar y también de competir, con la llegada de nuevos actores disruptivos.

Esta Cuarta Revolución Industrial trae consigo avances y oportunidades para las organizaciones. La tecnología cognitiva, la inteligencia artificial y el análisis de datos (Data&Analytics) permiten aumentar la productividad, reducir los costes, simplificar los procesos y mejorar la experiencia de los usuarios y consumidores. Aunque también conlleva nuevos riesgos, como la necesidad de proteger los datos frente a los ciberataques o hacer un uso responsable de la información.

El nuevo paradigma trae consigo el reto de gestionar el cambio en las organizaciones y atraer nuevos perfiles profesionales, con capacidades diferentes a las que se requerían hasta ahora y más enfocadas al conocimiento, capacidad analítica, visión global, trabajo en equipo y adaptación al cambio.

Todos estos factores llevan a las compañías y administraciones públicas a replantear sus estrategias y realizar un profundo análisis de su situación particular, del entorno en el que se desenvuelven, del espacio que quieren ocupar en el futuro y de su capacidad para innovar y  transformarse.

Sin embargo, como hemos visto estos días en el Cercle d’Economia, las medidas de gestión y estrategia empresarial no pueden plantearse de manera aislada. Resulta necesario entender que la profunda transformación de los negocios debe encuadrarse en un contexto de enormes retos sociales y complejidad. Al impacto de la tecnología, debemos sumar factores de desestabilización que ya conocemos –elevado desempleo, envejecimiento de la población, desigualdad, marco jurídico y regulatorio cambiante, incertidumbre política o tensiones geopolíticas-.

Si la estrategia es esencial, también lo es la forma en que esta se implementa. La responsabilidad y la sostenibilidad deben estar presentes en la ejecución de cualquier plan, en un marco de enorme contestación social y cuestionamiento del valor de empresas e instituciones.

Tras años donde los desequilibrios financieros o macroeconómicos eran el principal quebradero de cabeza de nuestros gobernantes, nos encontramos hoy con un panorama en el que la prioridad debe ser actuar de manera ética y responsable e impulsar un crecimiento económico sostenible.

 

Autor: Hilario Albarracín es presidente de KPMG en España

Fuente: La Vanguardia. Publicado el 28 de mayo de 2017

La empresa familiar, espejo de la economía real

Por Hilario Albarracín
on 17. 10. 2016

Es una noticia excelente que el 70% de las empresas familiares españolas tenga una percepción positiva de la situación económica de su compañía en los próximos 12 meses, tal y como se desprende del quinto Barómetro de la Empresa Familiar recién publicado por KPMG. También lo es que un porcentaje similar haya incrementado sus ventas y su presencia internacional o que seis de cada diez hayan aumentado su plantilla en el  último año.

El desempeño y las expectativas de las empresas familiares son el espejo más certero de la economía real. En su reflejo se puede leer un buen diagnóstico de las fortalezas y amenazas que afronta el conjunto del mercado nacional pues componen el 89 por ciento del tejido empresarial de España, generan casi el 70 por ciento del empleo privado y son responsables del 57 por ciento del PIB. En el caso concreto de Galicia, las empresas familiares -de todos los tamaños- han sido un motor esencial de desarrollo y crecimiento. Es por ello que su confianza en el futuro es fuente de ilusión y, sobre todo, de seguridad en un momento económico y político marcado por la incertidumbre en el que los valores diferenciales de las empresas familiares destacan todavía más: arraigo, vocación de largo plazo o compromiso con la comunidad, entre muchos otros. Valores que se convierten en referencia y refugio para inversores, ciudadanos, empleados o consumidores en una coyuntura de transformación constante y profunda.

Las empresas familiares son optimistas, confían en sus fortalezas y en su capacidad para seguir creciendo. No obstante, también reconocen que el entorno es complejo y presenta desafíos ante los que no existen certezas claras. Por un lado, los empresarios familiares encuestados en el Barómetro han alertado de que su mayor preocupación es la incertidumbre política y la han destacado como el reto más acuciante para su rendimiento futuro. Además, las empresas familiares deben afrontar, como el resto del mercado y de la sociedad, la implacable sacudida de la revolución digital, la globalización o la aparición súbita de competidores disruptivos en todos los sectores. Necesitan gestionar la incertidumbre del entorno, la creciente competencia y una `guerra por el talento´ cada vez más intensa con el radar enfocado en la mejora de la rentabilidad y el impulso a la innovación como palancas necesarias para seguir creando valor generación tras generación.

Los desafíos son enormes aunque a la vez son una fuente inagotable de nuevas oportunidades para las empresas familiares que siempre se han diferenciado por su visión de futuro y largo plazo. Las empresas familiares comparten rasgos que las hacen diferentes, fortalezas de valor incalculable en tiempos de cambio. Por ejemplo, la capacidad y la flexibilidad para tomar decisiones con agilidad o la tenacidad de las personas que las crearon y que han sabido liderarlas a lo largo de los años con la misión de convertirlas en legado para su familia y en riqueza para la comunidad. Muchas de estas empresas son centenarias y han superado circunstancias tanto o más complejas como la actual y, en días como estos, siguen celebrando su éxito y su resiliencia. Sin duda, quiero sumarme a la celebración y festejar su optimismo pero, ante todo, quiero subrayar la importancia de escuchar y apoyar a quienes son los grandes emprendedores de nuestra economía, espejo y motor sin cuyo empuje no podríamos avanzar.

Estoy convencido de que el decimonoveno Congreso Nacional de la Empresa Familiar que acoge estos días A Coruña nos permitirá conocer sus inquietudes y aprender las enseñanzas de quienes se han convertido en fuente esencial de bienestar y crecimiento.

Autor: Hilario Albarracín es Presidente de KPMG en España

Fuente: La Voz de Galicia. Publicado el 17 de octubre de 2016

Ahora o nunca

Por Hilario Albarracín
on 03. 07. 2016

La revolución digital, la estrecha y creciente interdependencia económica entre mercados derivada de la globalización o los cambios regulatorios dibujan un escenario de cambio constante que obliga a las empresas a transformarse muy rápidamente.

Tanto es así que los primeros ejecutivos españoles encuestados para la realización del informe Global CEO Outlook de KPMG aseguran que los próximos tres años serán más determinantes en la transformación de sus sectores que el último medio siglo. Según estiman, en 2019 sus empresas serán sustancialmente diferentes a lo que son hoy tras un enorme esfuerzo de adaptación a las nuevas realidades de consumo.

La inquietud ante el cambio no es una tónica solo local: los más de 1.200 primeros ejecutivos que han participado en este informe procedentes de las 10 mayores economías del mundo comparten su visión a medio plazo y son conscientes de la necesidad de reinventarse. La digitalización, la adaptación a un nuevo perfil de cliente, el desarrollo de sistemas de Big Data o la ciberseguridad son prioridades estratégicas comunes en este complejo proceso de metamorfosis empresarial global.

El reto que asumen los CEOs al liderar los procesos de transformación necesarios para posicionarse en este nuevo mercado va a requerir estrategia e inversión en talento, innovación y tecnología. La realidad es que el cambio que llega modificará elementos estructurales de las empresas, desde el modelo de negocio hasta la cultura o las operaciones, y supondrá la confirmación de una tendencia: el cambio es la nueva normalidad y las organizaciones necesitan generar estructuras capaces de adaptarse constantemente a él.

Para las empresas españolas ha llegado el momento de tomar decisiones para transformarse, cuanto antes mejor, si quieren salir ganadoras en un mercado con nuevos competidores disruptivos, que se caracterizan por su agilidad. Para ello, el contexto a largo plazo es favorable tras el largo periodo de contención marcado por la crisis económica y el 90% de los CEOs confía en el crecimiento de España en los próximos tres años.

El éxito será de aquellos capaces de convertir sus organizaciones en organismos flexibles, apalancados sobre el inmenso potencial del Data & Analitycs y capaces de responder a las exigencias de un nuevo modelo de cliente y un entorno regulatorio más complejo. En definitiva, será de quienes sepan entretejer el talento humano con el desarrollo tecnológico y asumir como esenciales cuestiones que hasta ahora permanecían en un segundo plano como la sostenibilidad o la transparencia.

Autor: Hilario AlbarracínConsejero Delegado de KPMG en España

Fuente: El País Negocios. Publicado el 30 de junio de 2016

 

 

Empresas responsables

Por Hilario Albarracín
on 06. 06. 2016

Los dos últimos años han sido especialmente prolijos en materia regulatoria para reforzar el gobierno de las empresas. A la Ley de Sociedades de Capital y las recomendaciones del Código de Buen Gobierno de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) se sumará el próximo 17 de junio la entrada en vigor de la nueva Ley de Auditoría de Cuentas, que tendrá importantes implicaciones para los consejos de administración de las grandes compañías y, en especial, de sus Comisiones de Auditoría. Entre las distintas razones que han llevado a los reguladores a reforzar el marco legislativo bajo el que se desenvuelven los órganos de gobierno de las compañías está la consecución de una mayor transparencia y la capacidad para aportar mayor confianza a los inversores y otros grupos de interés. Este impulso reformista viene en gran medida propiciado por la mayor exigencia de los mercados, inversores y la opinión pública hacia las prácticas de gobierno corporativo y la capacidad -y obligación- de los consejeros de responder con responsabilidad y transparencia de sus decisiones y forma de actuar.

Sin embargo, no se debe olvidar que la mejora del gobierno corporativo parte también de la convicción de las propias empresas y sus administradores de que es necesario contar con los mejores estándares y prácticas para operar en un mercado global donde los inversores ya no solo prestan atención a la calidad de los resultados, sino a la forma de obtenerlos.

El buen gobierno es sinónimo de transparencia, pero también de una mayor profesionalización de los consejos de administración. De sus miembros ya no solo se espera que aprueben la estrategia del management, sino que se impliquen en su definición y la cuestionen constantemente.

Igualmente, los consejeros deben tener un mayor protagonismo a la hora de identificar los riesgos a los que se enfrenta la organización, poniendo un especial énfasis a ciertas amenazas que, como la ciberseguridad, hasta hace poco tiempo la tarea de combatirlas correspondía únicamente a una determinada área técnica de la compañía. La eficacia de los consejos de administración obtiene una de las mayores notas en el índice 2015-2016 de competitividad de las instituciones españolas elaborado por el Foro Económico Mundial.

El salto que se ha dado en los últimos años es una prueba de que el nuevo marco normativo, sumado a la propia convicción de las empresas y sus administradores, está causando el efecto deseado.Sin duda, el buen gobierno corporativo constituye uno de los pilares para la creación de valor y la perduración de las compañías en el tiempo. En este sentido, cuestiones como la diversidad, la profesionalización y la comunicación con los accionistas son cuestiones que deben estar entre las prioridades de todos los consejos de administración. 

Autor: Hilario Albarracín es consejero delegado de KPMG en España.

Fuente: El Pais Negocios. Publicado el 5 de junio de 2016

La innovación, prioridad de los directivos

Por Hilario Albarracín
on 22. 09. 2015

¿Qué le pediría al máximo representante del Gobierno si tuviera la oportunidad de reunirse con él? Ésa es la pregunta que lanzamos desde KPMG a medio centenar de primeros ejecutivos (CEOs por sus siglas en inglés) españoles y sus respuestas dan una buena indicación de cuáles son sus principales preocupaciones de cara al futuro: más de uno de cada cuatro cree que la mayor prioridad del Ejecutivo debería ser fomentar la innovación.

La economía española está inmersa en un proceso de transformación sin precedentes en el último siglo. La irrupción de las nuevas tecnologías, sumada a nuevos hábitos de consumo, un entorno globalizado cada vez más competitivo y un cambio sustancial en la cultura empresarial obliga a las empresas a acometer cambios estructurales en el diseño y la estrategia de sus negocios.

Hay otra prueba incontestable de que los primeros ejecutivos españoles piensan en la innovación como principal palanca de transformación de sus empresas. Según el mencionado informe (Global CEO Outlook), el 50% de los directivos considera que el puesto de Director de Innovación será el más relevante en sus organizaciones durante los próximos tres años.

La innovación siempre ha estado unida a la implementación de nuevas tecnologías, pero esa relación es ahora mucho más estrecha. Prácticamente todos los sectores están viviendo una revolución en el modo en que operan con sus proveedores, gestionan sus cadenas de producción y se relacionan con los clientes hasta el punto de que la mayoría de los directivos encuestados (un 56%) asegura que su empresa se transformará en otra significativamente distinta a la que es ahora antes de 2019.

Esos cambios, en los que indudablemente la tecnología desempeñará un papel decisivo, afectarán al modelo organizativo de las empresas –nuevas estructuras de personal y mejor aprovechamiento de los recursos humanos-, la cadena de producción y las estrategias comerciales, a través de nuevos canales de venta.

La adecuada utilización del Big Data también será un factor clave a la hora de marcar la supervivencia de las empresas en un entorno donde los datos son información y la información, poder. El último informe de la Online Business School (OBS) sobre esta materia ilustra muy bien la importancia del conocimiento en la nueva era tecnológica: en los últimos 10 años se ha creado más información que en toda la historia de la humanidad y cada minuto se transfieren más de 1.570 terabytes de información en el mundo.

Resulta necesario que las autoridades públicas impulsen nuevas medidas para redireccionar el crecimiento económico hacia sectores de alto valor añadido y con un importante componente tecnológico. Según los datos de la oficina estadística de la Unión Europea (Eurostat), la inversión en I+D+i en España en el año 2013 (últimos datos disponibles) representaba el 1,24% del PIB, situando a nuestro país significativamente por debajo de la media comunitaria (2,01%) y lejos aún del objetivo del 3% fijado en la Estrategia 2020.

Hay, por tanto, un gran margen de mejora en el terreno de la innovación. La buena noticia es que existe un pleno convencimiento entre los altos directivos españoles en que ésta debe ser la dirección a seguir.

Autor: Hilario Albarracín es consejero delegado de KPMG en España

Fuente: El Mundo. Publicado el 20 de septiembre de 2015

Sector Financiero: lo urgente y lo importante

Por Hilario Albarracín
on 22. 06. 2015

El sector financiero español está gozando este año de una relativa tregua en comparación con lo vivido entre los años 2008 y 2014. Se acerca un verano sin revisiones externas ni stress tests y con un entorno financiero que, aunque volátil y difícilmente previsible, nada tiene que ver con los difíciles días del verano de 2012.

Esta tranquilidad aparente no significa que la agenda bancaria no esté cargada de asuntos de la mayor importancia: la adaptación a la nueva supervisión, la implementación detallada de la regulación aprobada en los últimos años, la mejora de la eficiencia y el control de costes, la transformación digital y la ciberseguridad y, sobre todo ello, el reto de la rentabilidad.

No serán los únicos. Los desafíos para las entidades globales son, si cabe, aún más exigentes, al tener que compaginar las distintas exigencias regulatorias -y supervisoras- en los mercados en que están presentes, incluyendo nuevas obligaciones en materia de composición de sus recursos propios y capacidad de absorción de pérdidas.

Para otras entidades de menor tamaño, la cuestión será cómo dar los primeros pasos en una estrategia de internacionalización o, simplemente, sobrevivir en su estado actual cuando el mayor tamaño proporciona claras ventajas en términos de eficacia y rentabilidad.

Cada una de estas cuestiones estará plagada de citas urgentes, de plazos que habrán de cumplirse y de requerimientos de toda índole que habrán de atenderse pero, como siempre sucede, será fundamental distinguir lo urgente de lo verdaderamente importante.

La consecución de un modelo de negocio rentable y sostenible a medio plazo que pueda atraer el interés -y los recursos- de los inversores internacionales es, sin duda, el verdadero reto para las entidades y, seguramente, habrá quienes no puedan lograrlo, lo que abrirá nuevas posibilidades de crecimiento y consolidación para las que tengan un proyecto de éxito.

Habrán de hacerlo en un contexto financiero sin precedentes, el de los tipos de interés negativos, inédito incluso en los momentos más graves de las crisis anteriores, y que representa un gran reto para la rentabilidad bancaria.

El panorama de sus competidores también será nuevo. No sólo habrán de competir con sus rivales tradicionales sino también –y sobre todo- con nuevos proveedores de todo tipo de servicios financieros, a menudo sujetos a una regulación mucho más laxa (incluso no sujetos a regulación alguna) y con ventajas derivadas de su posición tecnológica, su tamaño y presencia global y sus grandes recursos financieros.

Dicho lo cual, soy optimista. Estoy convencido de que los bancos españoles sabrán adaptarse a este nuevo y exigente entorno y competir con éxito con antiguos y nuevos rivales.

En todo caso, está claro que los modelos resultantes serán muy heterogéneos entre sí y que la llave del éxito de unos será inservible para otros. Cada uno de ellos deberá elegir con realismo su camino futuro y, distinguiendo lo importante de lo simplemente urgente, adoptar las medidas necesarias para prevalecer.

Algunas cuestiones no son opinables, todas las entidades habrán de tener al cliente en el centro de su estrategia, eligiendo con sumo cuidado los productos y los servicios que se le ofrecen, cumplir con el más alto nivel de autoexigencia con la regulación que les sea aplicable y afrontar con valentía cambios imprescindibles en el modelo de negocio y los canales de comunicación con sus clientes.

Incluso para seguir siendo lo que son, los bancos tendrán que realizar un gran esfuerzo, y acometer muchos cambios respecto a su ser tradicional.

Esto es particularmente claro en el caso de las entidades globales que han realizado un gran esfuerzo para desarrollar y preservar un gobierno corporativo eficaz a escala global, con políticas sólidas y homogéneas de cumplimiento normativo y gestión de riesgos, lo que resulta para ellos una condición obligada para continuar siendo lo que han sido y poder desarrollar futuras estrategias de crecimiento y expansión.

Los supervisores deberían comprender mejor las características de este tipo de bancos, las ventajas de su estructura basada en filiales y la necesidad económica de que existan y sean capaz de acompañar a los clientes con requerimientos igualmente globales. En suma, también ellos deben distinguir entre lo necesario y lo simplemente urgente.

Autor: Hilario Albarracín. Consejero Delegado de KPMG en España

Fuente: El Mundo. Publicado el 21 de junio de 2015