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40 años de móvil: del zapatófono al cyberphone

El 3 de abril de 1973 el directivo de Motorola Martin Cooper llamó a Joel Engel de Bell Labs que era su mayor rival en el sector, y le dijo, “¿A que no sabes desde dónde te llamo?”. Cooper estaba realizando la primera llamada desde un teléfono móvil y hoy se cumplen 40 años de aquel hito histórico. Aquella conversación se originó en un prototipo del Motorola DynaTAC 8000X. Pesaba cerca de un kilo, costaba unos 8.000 Euros, tenía el tamaño de un zapato (33 cm de largo), su sólo batería tardaba 10 horas en cargarse y sólo permitía hablar durante media hora, y su desarrollo costó 15 años de investigación y una inversión de 150 millones de dólares. Diez años después Motorola comenzó a comercializar el DynaTAC 8000X y desde entonces un torrente de innovación constante ha ido transformando nuestro estilo de vida a través de dispositivos con más funcionalidades y mayor inteligencia. En 1992 el Nokia 1011 fue el primer móvil digital e integraba la posibilidad de enviar y recibir SMS. Luego llegaron diseños más compactos como el Motorla StarTAC en 1996 y el Nokia 8810 en 1998 que tenía la antena integrada. Las primeras funcionalidades tipo Smartphone aparecieron en 1999 con el Ericsson R80 y la pantalla a color vino en 2001 con el Nokia T68. En 2003 el email se integró perfectamente en el móvil con la llegada de la primera Blackberry. Pero el gran salto cualitativo de la industria llegó en 2007 con el lanzamiento del primer iPhone que integraba miméticamente el acceso a Internet desde el móvil y simplificó la experiencia al usuario a través del concepto de App y la pantalla táctil.

evolución del móvil

Desde entonces ya no podemos vivir sin nuestro Smartphone y ha cambiado significativamente la manera en que nos comunicamos, nos entretenemos o nos informamos, cada vez más lo utilizamos para comprar por Internet  y breve será nuestra tarjeta de crédito para pagar en las tiendas o nuestra llave para abrir el coche, la casa o el torno de acceso a la oficina.

Pero el futuro es aún más interesante si sumamos la capacidad de conectividad e inteligencia de los móviles con la que está apareciendo alrededor del “Internet of Things” y que permite que cualquier otro tipo de dispositivo digitalizado pueda estar conectado a Internet, es decir, que todo contará con una dirección IP y facilitará a la red información propia y sobre lo que le rodea. Tenemos que empezar a imaginar que conviviéremos con una “red de inteligencia artificial” que obtendrá información de nuestro entorno y que nos facilitará información personalizada al instante, gracias a esa inteligencia artificial colectiva que estamos creando entre todos.

A pesar de que esta red de inteligencia artificial pueda sonar a ciencia ficción está más cerca de lo podríamos pensar. La mayoría de nosotros llevamos en nuestro bolsillo un teléfono inteligente que tiene mucha más memoria y más capacidad de procesamiento que un PC de tan solo hace años, que está permanente conectado al mundo a través de Internet, que incorpora múltiples sensores, cámaras, micrófonos y altavoces, que reconoce la voz, que sabe dónde estamos, y que está dotado de un software capaz de realizar múltiples tareas de manera cuasi automática. En la medida en que los desarrollos en realidad aumentada e inteligencia artificial se vayan incorporando a los sistemas operativos de los móviles, lo que hoy conocemos como un smartphone será mucho más parecido a lo que hoy conceptualizamos como un robot. Un dispositivo programable que puede sentir el entorno e interactuar con él, que tiene capacidad de tomar decisiones y de realizar tareas de manera autónoma.

Podemos ir pensando en que nuestra vida estará rodeada de “cyberphones” como elemento más palpable de esta nueva realidad en forma de red de inteligencia artificial, con la que tendremos una interacción sensorial y que estarán permanentemente conectados con una red de dispositivos inteligentes que son parte de nuestra vida cotidiana.

cyberphone

Nuestro cyberphone sabrá dónde estamos y podrá abrirnos automáticamente la puerta del garaje o el torno de seguridad de la oficina. Sabrá que estamos conduciendo y cuando nos llamen le dirá a la persona que nos llama que no podemos hablar en ese momento. Sabrá mil idiomas y nos hará traducción simultánea cuando hablemos con otra persona de otro país. Sabrá lo que nos escasea en la nevera y podrá realizar pedidos de compra a nuestro supermercado. Sabrá por tanto hacer tantas cosas como seamos capaces de enseñarle, y siempre estará con nosotros, disponible las veinticuatro horas del día. Será como tener un mayordomo virtual en nuestros móviles que nos dará un servicio único y personalizado.

Esta y otras tantas posibles concepciones significan un inmenso potencial de valor añadido para la sociedad en general, y para el ámbito económico en particular. Irreversiblemente estaríamos hablando de una revolución. Añadir una nueva realidad en forma de red de inteligencia artificial, en paralelo a la actualmente existente de “homos sapiens”.

Jose Cantera
Partner-in-charge of Telecom, Media and Technology (TMT)
Head of KPMG Digital
Co-author of Networknomics
Twitter: Jcantera_KPMG

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